jueves, 09 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2018-04-27 01:09 - Última actualización: 2018-04-27 01:09

Cavilando con Ernesto

Escrito por: Ernesto 
 Cabrera Tejada | abril 27 de 2018

Por Ernesto Cabrera Tejada

Creo que ningún colombiano por “borracho” que ande querría que la historia retrocediera ocho años. La fresca memoria de días tristes provoca miedo que entumece hasta el pensar.

 

Los candidatos presidenciales lucen así como una amenaza sentenciada a recolectar los cuantiosos productos del miedo. Los agravios y mofas empiezan a anteponerse a propuestas serias y concurrentes a cohesión. En ésta dirección los candidatos cuando se glorían y demonizan ¿hablan en serio?

 

Las acciones de cada debate en la recta final son vistas como una treta encaminada a sumar votos, ello es tolerable, pero existen algunos excesos que involucran a los votantes que absortos y desilusos testimonian como los adversarios se dan la mano y allí no ha pasado nada.

 

Si no soy “yo”, vendrá el caos, es un argumento electoral, los actores enquistados en las clases hegemónicas quieren convertir cada elección en una especie de plebiscito en donde la suerte del país se pone en juego y no tiene que verse así.

 

Hay algo aún por entender, un asunto es gobernar y otro es mandar. “Gobernar” es ceder para avanzar, "Mandar", tiene eco de imposición, es una batalla y como se sabe, allí no hay empates. Si no pudieran "mandar" como lo han hecho hasta ahora, sin límites políticos o institucionales, se obligarían a gobernar y ello depende del electorado.

 

Rememoro palabras del Nobel centroamericano Oscar arias ¿qué hemos hecho mal? Son tantas cosas que no logramos entender, pero fundamental, lo que hemos hecho mal es ignorar. Ignorar que debemos ser gobernados no mandados.

 

¿Por qué seguir comiendo callados? Por puro miedo, a cualquier candidato se le saldrá a deber. Definir el futuro está en desvirtuar su “cháchara” que nada promete en plenitud de progreso, minado además por la indelicadeza con que hacen “vista gorda” de múltiples seguidores sancionados y acusados por actos delictivos y que les ofertan votos tan contaminados como sus acciones.

 

Alguna vez el expresidente Kennedy refirió “Un hombre inteligente, es aquel que sabe ser tan inteligente como para contratar gente más inteligente que él”. Es esta otra de esas tantas cosas que también hemos hecho mal, elegir a quienes aún inteligentes se saben corruptos, nos hace también corruptos y poco inteligentes.


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