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Opinión/ Creado el: 2018-05-18 12:13 - Última actualización: 2018-05-18 12:13

Cavilando ando...

Escrito por: Ernesto 
 Cabrera Tejada | mayo 18 de 2018

Por Ernesto Cabrera Tejada

Las pasiones ideológicas nos someten en una serie de agresiones que desdibujan el ejercicio en democracia y el fortalecimiento de un Estado. Se nos ha ocultado las impotencias de los gobernantes y ahora de los candidatos actuales a la presidencia en Colombia sobre su idea de Estado.

 

Un vistazo diario al acontecer nacional para verificar que nada trasciende más allá de la corrupción incluso las desgracias naturales parecieran andar proferidas a la acción indebida del hombre y el aprovechamiento de quienes ejercen como detractores según el caso. Ningún candidato hasta ahora ha sugerido una idea clara y distinta de la realidad del Estado. Están limitados a desligar las acusaciones de sus oponentes y nada nuevo nos dicen.

 

Ya hemos entendido que el Estado es mucho más que gestión, es control y sin este la corrupción invade sometiendo a la autoridad a dar “palos de ciego” con lo que se escandaliza a la sociedad al tiempo que se desvía su atención.

 

Ha comprendido -sinembargo- esta sociedad actual que una idea clara y distinta al estilo cartesiano (Rene Descartes) es verdadera. Pero que si no lo es, provoca la confusión mental de su proponente y sus seguidores. Este hecho es verificable en cada estrategia que montan alrededor de sus campañas los candidatos, verificar la coherencia de sus pensamientos, sus palabras y sus actos es la tarea del ciudadano.

 

No tener una idea clara y distinta, conduce a apasionamientos que provocan vacíos en quienes deciden enfilar con tal o cual candidato sin ninguna oferta de participación diferente a la agresión y la ofensa, se enlodan allí sin permitirse exigir a su candidato las respuestas que como Estado necesitamos. Lástima de algunos con buenas ideas pero sin escenario debido a su limitada conducta de socializar en armonía.

 

Posiblemente hagan falta pruebas para aceptar por verdadera una idea clara y distinta. Lo seguro es que, si una idea no es clara y distinta, si es confusa, no puede ser verdadera.

 

En el histórico cada gobernante ha provocado su idea de Estado, pareciera un sueño soñado si los actuales candidatos en vez de direccionar erróneamente con pasiones dañinas, marcaran un derrotero de las condiciones del país como Estado. Soñar no cuesta mucho…


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