viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-09-29 12:32

Cavilando

Escrito por: Ernesto 
 Cabrera Tejada | septiembre 29 de 2017

Si por momentos  los avatares de la corrupción en el país  nos han hecho perder  la orientación para definirlo, si ese representativo es y sigue  ausente entre quienes  creen serlo, me complace decirles que somos afortunados en tener ahora a un consolidado líder.  Uno que ha estado casi en boca de todos los colombianos por estos días. El Señor  Germán Efromovich.

Hace mucho rato no teníamos la posibilidad de referenciar a un hombre con la condición de liderazgo  con autonomía, con  autoridad, con pretensiones, con renovación con decisiones que lo llevan a ser un absoluto ganador. Gana quien va adelante.

Cuando en 2004 la compañía aérea de Colombia, daba coletazos intentando no sucumbir, y cuando la misma  ofrecida a sus pilotos para que se hicieran a ella y que al final  no salieron con nada, vieron en sus fauces un hombre con descendencia  teutona y judía, proveniente del Brasil, mostraba ganas de ser también  colombiano,  mas colombiano que cualquiera. Su oferta, una millonaria suma  por una marca de aviación. Un hombre que se devora el mundo por su olfato para hacer dinero,  como el mismo lo dice"mi nariz es tan larga como el dinero que olfateo ganar". olfateó que la impotencia de los pilotos para acceder a su empresa le abría las mejores posibilidades para llegar a tener una de las poderosas  aerolíneas de América  con reconocimiento mundial.

Desde su vinculación tenia diseñado el camino y sabia de sus dificultades, sólo un líder con sus capacidad es capaz de enfrentar y  retar en condiciones de proceso y progreso. La transformación, el cambio de cultura organizacional que convierten a AVIANCA en la poderosa empresa  colombiana con más deveintidós mil colaboradores directos.

Sabedor de que las grandes dificultades son para las grandes organizaciones, ha transformado y relegado  a quienes  se apoltronaron en negarse a marchar en la velocidad y la exigencia de la competitividad. Frente a las apuestas de algunos pilotos, les exigió trabajo y respuestas antes que peticiones, pero los encopetados capitanes nunca quisieron adentrase en el desafío,  negaron su fracaso como administradores y obligaron a la empresa como tal a tomar decisiones que implica la exclusión de oficios propios de los pilotos, allí mostraron ellos su incapacidad administrativa, perdieron,  pero ha cambio se aferraron a exigencias abruptas, que permiten hoy conocer las condiciones excepcionales de un líder. 

Ante el camino que los pilotos sindicalizados quieren seguir, está el de buscar una suerte dorada de mediocridad, pero el líder sabedor de sus flaquezas, aún les ofrece una posibilidad, empujar en la misma dirección, de lo contrario más de mil ochocientos pilotos nacionales y extranjeros presentan sus hojas de vida para ser seleccionados en remplazo de los setecientos que quedarían cesantes, echados de sus puestos por entre otras no asistir a sus obligaciones laborales y la más grave de otras tantas,  atentar contra el sistema de movilidad publica del país. Efromovich  siempre va un paso adelante.


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