Cavilando
Si por momentos los avatares de la corrupción en el país nos han hecho perder la orientación para definirlo, si ese representativo es y sigue ausente entre quienes creen serlo, me complace decirles que somos afortunados en tener ahora a un consolidado líder. Uno que ha estado casi en boca de todos los colombianos por estos días. El Señor Germán Efromovich.
Hace mucho rato no teníamos la posibilidad de referenciar a un hombre con la condición de liderazgo con autonomía, con autoridad, con pretensiones, con renovación con decisiones que lo llevan a ser un absoluto ganador. Gana quien va adelante.
Cuando en 2004 la compañía aérea de Colombia, daba coletazos intentando no sucumbir, y cuando la misma ofrecida a sus pilotos para que se hicieran a ella y que al final no salieron con nada, vieron en sus fauces un hombre con descendencia teutona y judía, proveniente del Brasil, mostraba ganas de ser también colombiano, mas colombiano que cualquiera. Su oferta, una millonaria suma por una marca de aviación. Un hombre que se devora el mundo por su olfato para hacer dinero, como el mismo lo dice"mi nariz es tan larga como el dinero que olfateo ganar". olfateó que la impotencia de los pilotos para acceder a su empresa le abría las mejores posibilidades para llegar a tener una de las poderosas aerolíneas de América con reconocimiento mundial.
Desde su vinculación tenia diseñado el camino y sabia de sus dificultades, sólo un líder con sus capacidad es capaz de enfrentar y retar en condiciones de proceso y progreso. La transformación, el cambio de cultura organizacional que convierten a AVIANCA en la poderosa empresa colombiana con más deveintidós mil colaboradores directos.
Sabedor de que las grandes dificultades son para las grandes organizaciones, ha transformado y relegado a quienes se apoltronaron en negarse a marchar en la velocidad y la exigencia de la competitividad. Frente a las apuestas de algunos pilotos, les exigió trabajo y respuestas antes que peticiones, pero los encopetados capitanes nunca quisieron adentrase en el desafío, negaron su fracaso como administradores y obligaron a la empresa como tal a tomar decisiones que implica la exclusión de oficios propios de los pilotos, allí mostraron ellos su incapacidad administrativa, perdieron, pero ha cambio se aferraron a exigencias abruptas, que permiten hoy conocer las condiciones excepcionales de un líder.
Ante el camino que los pilotos sindicalizados quieren seguir, está el de buscar una suerte dorada de mediocridad, pero el líder sabedor de sus flaquezas, aún les ofrece una posibilidad, empujar en la misma dirección, de lo contrario más de mil ochocientos pilotos nacionales y extranjeros presentan sus hojas de vida para ser seleccionados en remplazo de los setecientos que quedarían cesantes, echados de sus puestos por entre otras no asistir a sus obligaciones laborales y la más grave de otras tantas, atentar contra el sistema de movilidad publica del país. Efromovich siempre va un paso adelante.
