Cavilando
Nos estremece México. Recuerdo el mundial de 1986, asistí al jolgorio del fútbol en medio de las devastadoras ruinas que dejara el terremoto un año atrás. Un contraste imposible de indiferencia. México, entonces me arraigó cada día más, como a muchos de ustedes desde la infancia cuando su cine y su música nos influyeron.
Volví casi cada año en diferentes épocas, dejé una hermana y su familia y después el destino quiso que parte de mí se quedará allí con mi hija y sus estudios.
En 2015 la ceremonia del grito de independencia mexicano ahondo mis convicciones sobre el aprecio a su cultura y su historia. En el zócalo, la plaza mayor de la ciudad de México, 11 p.m. 15 de septiembre, desde uno de los balcones del Palacio Nacional el presidente tintineó la gigante campana que enmudeció la plaza; después, blandió una inmensa bandera tricolor, la agitó incesante y gritó ¡Mexicanos!, ¡Vivan los héroes que nos dieron patria!, ¡Viva Hidalgo!, ¡Viva Morelos!, ¡Viva Josefa Ortiz de Domínguez!, ¡Viva Allende!, ¡Vivan Aldama! ¡Viva Matamoros!, ¡Viva la independencia nacional!, ¡Viva México! ¡Viva México! ¡Viva México!
Sentí que esa influyente cultura mexicana, corría más allá. Jamás viví y sentí similar emoción que desbordó en llanto incontenible de los miles asistentes allí. Una maravillosa hora de luces pólvora, música y el pueblo rendido a su patria, a su historia, a su tricolor y a su legado sin importar absolutamente nada más que ser mexicano.
Los dantescos destrozos causados por la infamia telúrica de este septiembre, nos permiten observar la cohesión de los mexicanos entorno a su destino la cual replican desde su himno nacional “Antes, patria, que inermes tus hijos bajo el yugo su cuello dobleguen, tus campiñas con sangre se rieguen, sobre sangre se estampe su pie. Y tus templos, palacios y torres se derrumben con hórrido estruendo, y sus ruinas existan diciendo: de mil héroes la patria aquí fue”.
Los mexicanos, aislando la insospechable conducta de la naturaleza, las morbosas interpretaciones mediáticas y la espiritualidad que provocan el dolor y la tristeza se vuelcan por sus muertos y por sus vivos, vuelven a ser uno sólo, ser mexicano.
