Cavilando
Nuestra inmadura democracia tiene este domingo una oportunidad de crecer su estructura si se abandona la idea mezquina de creer que los instrumentos que la solidifican son un mal gasto en medio de “prioritarias” necesidades de bienestar social.
El beneficio de asistir este domingo 19 a las urnas y participar masivamente de un instrumento válido en la firmeza de construir democracia no ha tenido incluso del mismo gobierno y las instituciones responsables una lectura clara, oportuna y de gran valor antes que dejar que los 35 mil millones de pesos que va a costar la consulta liberal suenen a más despropósitos. Otros partidos políticos con la misma opción optaron un instrumento diferente, lo que no garantiza un fortalecimiento democrático.
Las “primarias” o de partidos, permiten concurrencia de mayorías democráticas, abonan transparencia, talan intereses particulares. El partido Liberal ofrece a Humberto De la Calle y Juan Fernando Cristo como candidatos y el país podrá decidir a cual respaldar, con cual se siente mejor representado.
Quienes no asisten a estas primarias, llámense candidatos de partidos políticos, partidarios de los mismos y electores comunes pierden una posibilidad de cimentar sus derechos y abonar los cambios anhelados, como Estado Republicano nos va a seguir yendo mal, por un lado dejar el dominio a una minoría con pretensiones de mayoría y que todavía nos gobiernan y por otro una mayoría verdaderamente democrática dispersa, desinformada consolidando ignorancia nacional.
Las agremiaciones, los medios, las redes sociales y las buenas intenciones de los políticos empiezan a tomar una posición más digna de cara a una sociedad absorta y pareciera ahora indefensa ante la corrupción de la justicia.
En la renovación de los líderes quizás esté lo mejor por venir, promover lo que como sociedad nos corresponde, no tanto lo que se quiere ser sino lo que se debe ser; una país con criterio, con destino. ¿Es un sueño? Tal vez. Pero un sueño que, en la medida en que se divulgue y que se vaya efectuando, revele la vocación que se tiene como sociedad evolutiva: llegar a ser, en plenitud, autóctona y autónoma.
