Cataluña: libertad,libertad
Se ha cumplido una de las etapas más significativas de la democracia en España, con la cual se pretendía desmoronar todo el proceso independentista de Barcelona, o de la región de Cataluña, en ese afán por dejar de ser una región y convertirse en una nación, en un país, con autonomía para direccionar las políticas sociales y económicas en forma libre y con independencia de la Corona y del Gobierno de España, constitucionalmente diseñado por el Generalisimo Franco, para silenciar y coartar el derecho de expresión de cada una de las regiones que conforman la península ibérica.
La Corona y la política de Mariano Rajoy, en el poder, han perdido y deben aprender una lección. Barcelona sigue firme en su decisión de Independencia, y con el abrumador respaldo electoral, se ha roto uno de los momentos históricos en la participación ciudadana, que llama la atención y nos enseña esa forma de respaldar a los lideres, de respaldar su democracia y de participar en la construcción de un nuevo modelo de desarrollo social y económico, contra quienes detentan el poder.
Hay realmente un ejemplo, una movilización sin precedentes, donde no importa que haya un grupo ganador, cuando éste no es representativo del querer de otros tantos, que lo superan y serán los llamados a Gobernar.
Quienes le apostaron a la independencia, ganaron. Ratificaron ese 45% de electores en el referendum que se ha desconocido por la Corona y el Gobierno Español, y el grito de Libertad, Libertad, Libertad. Se seguirá repitiendo hasta cuando los presos políticos que han sido elegidos para hacer parte del nuevo gobierno, vuelvan a ejercer sus funciones, sus tareas y cumplan el compromiso para el cual fueron elegidos, son 8 diputados electos privados de su libertad y otros que se encuentran exiliados ante el atropello de que han sido víctimas por la Justicia Española en un proceso político, digno de la herencia de la guerra civil española.
Esta situación de ser perseguidos políticos, ha sido en el fondo, el gran detonante de la participación, aunado al principio de la defensa a su soberanía y al derecho a la independencia por las urnas, con los mismos argumentos propios que le da la democracia participativa, y es un caso que es de resaltar para que veamos lo bueno y lo posible que se debe hacer por parte de los electores en determinado momento, para no seguir eligiendo a los mismos, para no seguir protegiendo las políticas corruptas y de vandalismo social y económico que a través de la contratación pública, se amparan en el delito, en la impunidad y en todo lo que tiene que ver con el apoyo a partidos tradicionales como sucede en Colombia.
Es un ejemplo que estamos muy lejos y distantes de reconocer y de valorar y que por ahora, no es aliciente para el pueblo colombiano, porque nuestra forma de ser, nuestra tradición de vocación esclavista y servil, es parte de ese elemento detonante de lo que dentro de algunos años, pueda terminar siendo una posibilidad de redención de los ciudadanos frente al manejo del poder por los partidos tradicionales, que hoy nos gobiernan.
