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Opinión/ Creado el: 2020-05-13 01:03

Camarón que se duerme

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 13 de 2020

Por Luis Humberto Tovar Trujillo

Eso le está pasando al Ministro de Defensa; dormido en los laureles de su candidatura presidencial, pretendiendo que la Revista Semana le haga la campaña, mientras tanto el ejercito al garete, guiado por el General Mejía, pareciera su confidente.

Desde cuando estuvo de Canciller, embaucó al Presidente Duque, en el cuento de mantener la cúpula militar en statu quo, durante algo así como un año, o algo más; posteriormente designo al General Mejía dentro de ese embaucamiento, como embajador en Australia.

Ahora en el Ministerio de Defensa, ha dejado a la deriva al ejército, ha dejado que lo humillen, y entregado en las manos de Mejía, no sabemos por qué, a cambio de que, pareciera que existiera una alianza macabra entre este par de personajes, de pronto para darle gusto a Semana, y de paso a Santos y al New York Times, en ayudar a poner por el suelo la dignidad del ejército de Colombia.

No es posible que este ministro, en lugar de recuperar la inteligencia militar, eje central de un ejército respetable, ha contribuido a que, por simple maledicencia periodística, venida de los mamertos gringos que lideran la estrategia contra Trump, mancillen en forma miserable a nuestro ejército.

Retirar sin pena ni gloria a unos oficiales, por el simple hecho de los escritos de Semana, obediente lleva y trae del periodismo mamerto, de extrema izquierda americano, sin un juicio, sin posibilidades de defensa, simplemente por adelantarse a los anuncios de la revista; son la peor demostración de la pobreza de espíritu del ministro, susceptible de ser manipulado, pese a demostrar arrogancia e ínfulas de poder, que van en contravía de sus obligaciones y de lo fundamental hacer respetar al ejército, empezando por su inteligencia, soporte fundamental y esencial de unas fuerzas serias, organizadas y exitosas.

Todo el país sabe que quien destrozó al ejercito y se prestò para ello en el gobierno de las Farc, fue Mejía; todo por uno o muchos platos de lentejas; nombrarlo y mantenerlo de embajador, es una reiterada afrenta contra la sociedad colombiana decente, que pretendíamos un cambio, la recuperación de Colombia; negarle al General Nicasio Martínez su representación diplomática, siendo uno de los mejores soldados, verdadero adalid de nuestras fuerzas, que estaba destapando la corrupción del general Mejía y a sus aliados, este si hay que destrozarlo porque es el mejor, mientras Mejía goza de los honores y las atenciones del gobierno cómplice por estas decisiones con la corrupción.

Todo se ha ido al traste, que pesar.