Caída preocupante del PIB
Por: Luis Alfonso Albarracín Palomino
La sociedad colombiana al igual que toda la población mundial, se encuentra atravesando la más profunda crisis social y económica desde la segunda guerra mundial, producto de la más agresiva pandemia que haya azotado a la humanidad. El disminuto virus de la Covid-19, ha provocado en el mundo más de 21.359.166 de personas y 768.952 fallecimientos de acuerdo con el boletín emanado de la Universidad de Johns Hopkins promulgado el sábado anterior, generando una alerta máxima a todas las autoridades sanitarias de los países que han sido más afectados.
Igualmente, el indicador difundido por el Dane el viernes anterior sobre la caída del 15,7% del PIB de Colombia durante el segundo trimestre del presente año, representa para la economía el mayor descalabro de la historia de la vida republicana. Esta contracción marca el nivel más bajo, que obliga a repensar el accionar gubernamental del equipo económico, tendiente a buscar una senda de recuperación para los próximos años.
Las medidas de aislamiento preventivo obligatorio, determinadas por el gobierno nacional, de manera reiterada para buscar la expansión exponencial del coronavirus, que por cierto han sido ineficaces, preveía una contracción mayúscula de la dinámica productiva del país. Durante los primeros seis meses, el desplome representa un 7,42%.
Esta contracción no ha sido solamente en Colombia. En todos los países del mundo, se ha presentado el mismo fenómeno. Mientras que Estados Unidos cayó 9,5 por ciento, la economía de la Unión Europea se redujo en 11,5 %; España, un 18,5 % y el Reino Unido, un 20 %, entre otros. Hay que reconocer, que, si no se hubiera presentado esta apertura gradual de la economía colombiana en algunos sectores desde el 11 de mayo del presente año, la caída del PIB, hubiera sido más catastrófico.
Mientras se mantiene la incertidumbre sobre la contención de la epidemia, las consecuencias sobre la economía del planeta se traducen en la disminución del comercio internacional y la parálisis en las cadenas globales de suministros y por ende en la pérdida de empleos en todos los países del mundo que han asumido responsablemente la adopción de políticas de aislamiento social obligatorio.
Evitar o moderar el retroceso requerirá esfuerzos y sacrificios en clave colectiva, una actitud comprometida y solidaria de toda la sociedad: gremios, empresarios, patronos, empleados...
La disparada de los niveles de desempleo, que ya Colombia tenía altos antes de la llegada del coronavirus, será uno de los impactos con mayor duración que le dejará la pandemia a la sociedad. Así que el país debe retomar la discusión tanto sobre el fortalecimiento de los mecanismos para proteger los empleos hoy como sobre las estrategias para recuperar esos puestos de trabajo en los próximos meses de reactivación económica.
