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Opinión/ Creado el: 2018-01-13 01:29 - Última actualización: 2018-01-13 01:30

Cada loro en su estaca

Escrito por: Redacción Diario del Huila | enero 13 de 2018

Luis Humberto Tovar Trujillo

Sabio dicho popular, muy aplicable a lo que sucede en la actualidad, producto de la falta de valoración real y de lo que significa el presidente Uribe, como líder natural de la oposición política en Colombia.

Saber valorar a la persona que nos abre las puertas para disfrutar de la amistad, y con mayor razón, cuando esa generosidad proviene de personas que son poseedoras de condiciones especiales, y en el caso político, por el liderazgo que se ejerce, llegado al caudillismo, como lo estamos viviendo en Colombia.

No son bienvenidos los comentarios y las expresiones desobligantes lanzadas desde las redes sociales, por personas cercanas por su amistad personal con quienes lideran este proceso político, y solo son responsables sus autores por su conducta irresponsable y tendenciosamente dirigida, en quitar del camino a eventuales competidores del candidato, y lo peor, recurriendo a maniobras sucias y desagradables, de alcantarilla muchas veces, creyendo que la arrogancia y la soberbia en política, son el mejor consejero.

Dios nos libre de un gobierno donde este trabajo sucio llegue a tener éxito, será igualmente un gobierno sucio, mientras quienes lideren las candidaturas, guarden silencio sepulcral sobre este acontecer desagradable y perturbador de la normalidad en que se venía dando la oposición.

Sería fortuito para Colombia, seguir por este abismo, sin solución inmediata a la distancia, donde nos veremos abocados a tomar decisiones que otrora en el pasado inmediato era imposible, pero hoy eventual y con altas posibilidades de éxito, renacer de las cenizas políticas otras candidaturas como la de Vargas Lleras, que reúna las víctimas de la oposición irracional, mentirosa y mala leche, generada por el silencio de los jefes de esos lanzadores de puntapiés a otros grandes dirigentes sobrados de méritos para aspirar al solio de los presidentes y recuperar nuestra patria de la postración en que se encuentra.

Es que esa guerra sucia viene dándose desde las precandidaturas del Centro Democrático, para imponer como en efecto se hizo, la hoy candidatura de Iván Duque con sobrados méritos intelectuales para dirigir a Colombia, que no necesitaba, menos hoy, estos favores mal hechos del trabajo sucio político.

Flaco servicio le presta al Centro Democrático y a la oposición en Colombia, personajes de poca monta, que amparados en el prestigio político del presidente Uribe y del candidato Duque, se creen sus alter ego y los sustituyen para pontificar.


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