Buenas lecturas en tiempo de pandemia
Por Froilán Casas
Obispo de Neiva
Permítame, amigo lector, ofrecerle algunas lecturas que pueden ser útiles para este largo tiempo de confinamiento. El libro de los libros, la Sagrada Biblia, es una fuente inagotable de sabiduría. Dentro de la misma, hay libros marcados por una profunda lectura de la vida. No se puede dejar de meditar y saborear el libro de Los Salmos, son ciento cincuenta; para todo los momentos de la vida, hay una orientación. Pero, por favor, vayamos a otros libros bíblicos: Los Proverbios, exquisitas sentencias; igual que los libros que recogen la sabiduría popular, a saber: Eclesiástico y Eclesiastés, -bueno, los evangelios son un tesoro inagotable-. Permítame decirle que volví a leer la obra magna de la lengua castellana, El Quijote de la Mancha, ¡genial, genial! ¿Por qué no leer La Odisea de Homero? ¡Qué bueno, leer las Bucólicas de Virgilio! Y, ¿por qué no leer La María de nuestro poeta y escritor, Jorge Isaac? Leer El Diario de Ana Frank desarrolla una vida impactante en este tiempo de confinamiento. ¡Ah! Qué no decir del libro, El hombre en busca de sentido del sicoterapeuta, Viktor Frankl; justo nos ofrece cómo superar las angustias en este tiempo de inseguridades y perplejidades. Frankl nos enseña con su propia vida, cómo logró sobrevivir las torturas en los campos de genocidio nazi, Auschwitz y Dachau. Nos podríamos ir a la edad de oro de la literatura italiana, buscar en Giovanni Boccaccio, en El Decamerón, los diez días huyendo de la epidemia de la peste bubónica en Florencia. Un libro muy actual, me lo regalaron hace un año, 21 lecciones para el siglo XXI del historiador hebreo, Yuval Noah Harari. ¡Qué bueno! “Quienes poseen los datos, poseen el futuro”. “Los problemas globales necesitan respuestas globales”. ¿Cuál es la sociedad del futuro que ya está presente? Éste y otros interrogantes abordará nuestro escritor, justo para esta época de cambio total. La pandemia cambiará en alto grado a la humanidad: los modelos de desarrollo tendrán que cambiar, de lo contrario sucumbiremos todos. Acabo de leer un libro corto del gran sociólogo polaco, muerto no hace más de cinco años, Zygmunt Bauman, Modernidad líquida. ¡Qué cultura tan light – ligera, volátil- que estamos viviendo! “La cultura de la modernidad líquida ya no tiene un ‘populacho’ que ilustrar y ennoblecer, sino clientes que seducir”. “Hoy la cultura no consiste en prohibiciones sino en ofertas, no consiste en normas sino en propuestas”. Hoy vivimos en un total relativismo moral. Sí, infortunadamente, los principios rectores del comportamiento humano los imponen quienes más gritan. En esta misma línea está la obra del escritor peruano, Mario Vargas Losa, La civilización del espectáculo. Vivimos una cultura volátil, lo que hoy es un valor, mañana puede ser un antivalor. Es una cultura sin raíces. Otra linda obra que me regalaron hace unos cuatro años, Por qué fracasan los países. Es un análisis real sobre la prosperidad de Nogales, Arizona, Estados Unidos y Nogales, Sonora, México; separados solo por una vía y, sin embargo el modelo cultural es muy distinto; definitivamente la pobreza está en la mente; los hechos reflejan el pensamiento. Son dos autores: Acemoglu y Robinson.
