viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2020-01-04 04:37

Balances y expectativas

Escrito por: Ernesto Cardoso Camacho
 | enero 04 de 2020

La terminación del año y el inicio del nuevo, permite realizar los necesarios balances y visualización de las expectativas que se generan, en el propósito de corregir las deficiencias y de proyectar los cambios que habrán de mejorar los resultados.

Este ejercicio de reflexión al hacerse a nivel individual, significa para los creyentes, el examen de conciencia sobre lo bueno y lo malo de nuestras conductas y actitudes frente a los postulados de la fe, buscando obtener el perdón de nuestras culpas y la firme voluntad de permanecer de la mano del Creador.

Para las sociedades y sus gobernantes es la oportunidad de evaluar los resultados de la convivencia democrática y los avances en la construcción de la justicia, el desarrollo económico y la equidad social.

En este contexto, la gestión del presidente Duque en sus primeros 17 meses de gobierno, permite señalar que ha mantenido fidelidad con sus promesas de campaña, no obstante las evidentes dificultades de gobernanza en sus relaciones con la dirigencia política y las mayorías del congreso.

De otro lado es necesario reconocer que fiel a su espíritu conciliador y resciliente, ha logrado evitar la confrontación con sus más acérrimos opositores, en una coyuntura cargada de incertidumbres, de polarización y de inveteradas falencias sociales; circunstancias que condujeron a las recientes movilizaciones y marchas callejeras; impregnadas también de indudables oportunismos para propiciar el desgaste del gobierno, el desorden y la anarquía.

Sin embargo, curiosamente tales dificultades le han servido para demostrar sus capacidades y talentos, desvirtuando con contundencia las afirmaciones tendenciosas de sus malquerientes en el sentido de ser un inexperto aprendiz sin liderazgo en el arte de gobernar.

Empieza así el nuevo año con buenos indicadores económicos; con importantes avances y logros en las políticas sociales; con contundencia en la derrota de la corrupción; con mejores niveles de apoyo en el congreso; con claridad y transparencia en la articulación institucional con las otras dos ramas del poder público; y tejiendo con paciencia y eficacia el gran Pacto por Colombia, eje central de su Plan Nacional de Desarrollo.

Consciente de que la gobernanza territorial inicia con los frescos mandatos democráticos de gobernadores y alcaldes, ha definido claras reglas de juego en esa articulación de la rama ejecutiva como jefe del Estado, jefe del gobierno y suprema autoridad administrativa.

Por tanto, merece el presidente Duque el apoyo decidido de los colombianos que confiamos en sus capacidades, transparencia y buena fe.

Por otra parte, los huilenses escogimos en democracia a nuestros nuevos gobernantes regionales y locales que iniciaron ya sus respectivos períodos constitucionales. Tenemos el derecho de exigirles transparencia, compromiso y buenos resultados, así como el deber de apoyarlos siempre que ejerzan sus mandatos con pulcritud, eficacia y equilibrio. No deberíamos soportar más reyezuelos abusando del patrimonio público y maltratando los derechos fundamentales de los ciudadanos y de sus comunidades.

En el caso particular del nuevo gobernador a quien no le di mi voto, pues opté por apoyar la aspiración de MANUEL MACIAS ARANGO, confío en sus antecedentes y ejecutorias, reconociendo además que logró un triunfo contundente e inobjetable. No obstante, comparto los temores de un amplio sector de la opinión acerca de su dependencia y subordinación al clan político del senador Villalva, temor que se podrá desvirtuar o confirmar, al conocerse la nómina de su equipo de colaboradores. Ojalá demuestre autonomía e independencia pues no podemos seguir siendo gobernados por las roscas  clientelistas de siempre.