viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-08-07 01:48

Bajan las ventas

Escrito por: Luis Alfonso Albarracín Palomino
 | agosto 07 de 2017

Durante el mes de julio del presente año, tuve la oportunidad de hacerles una pregunta a 50 propietarios de negocios y a 50 personas que desarrollan algunas actividades informales en la ciudad de Neiva. ¿Frente al año anterior, las ventas del presente año fueron superiores o inferiores al año anterior? La respuesta me impactó sicológicamente, porque el 100% me contestó enfáticamente que habían sido las más malas que habían tenido durante los últimos años. Muchos locales comerciales han tenido que ser clausurados y pude constatar que algunos establecimientos de los grandes centros comerciales que operan en la ciudad no han podido ser inaugurados por la profunda crisis social y económica en que se encuentra la sociedad neivana. Igual situación se está presentando en todas las ciudades de Colombia, de acuerdo con los informes que presentan Fenalco y los demás sectores de la producción Nacional. La crisis del comercio formal de Neiva se ve reflejada cuando recorremos los centros comerciales de la ciudad. Algunos almacenes y locales se encuentran en liquidación y otros no han podido reabrir sus puertas, por los altos costos de operación y la baja demanda de bienes y servicios que se ha convertido en una constante, en todo el territorio nacional. Cerca de 400 establecimientos comerciales en esta ciudad, han tenido que clausurarse por estos motivos anteriormente expuestos.

Aunque el equipo económico del alto gobierno no lo quiere aceptar, la aplicación incoherente de los instrumentos de la política macroeconómica por parte del gobierno nacional, van en contravía del esfuerzo titánico, que realizan algunos emprendedores que se atreven a crear empresa. No hay derecho que se le siga esquilmando los bolsillos al pueblo colombiano, con las tres reformas tributarias que, durante los dos últimos periodos presidenciales, se han implementado. Además, el aumento sucesivo, sistemático y mensual de los precios de los combustibles, están generando una progresiva disminución de la capacidad de pago de la sociedad colombiana. Aunque la Junta Directiva del Banco de la República, desde el mes de enero, ha venido bajando mensualmente la tasa de intervención, todavía es oneroso el costo del dinero que pagan las familias colombianas cuando se atreven a comprar mercancías. Esto desestimula enormemente el consumo y el gobierno nacional, todavía se mantiene obstinado en favorecer a los conglomerados económicos, propietarios del sistema financiero. Mientras persistan estas políticas erradas, será muy difícil recuperar los espacios perdidos para fortalecer el consumo nacional. Los niveles de pobreza son cada vez mayores, así nos maquillen las cifras oficiales. La clase media tiende cada vez a ser más pobre y los demás sectores sociales, están muy resentidos, porque no vislumbran una salida digna para salir de la pobreza y la miseria, así el Estado mantenga la asistencia social en algunos programas de la salud, educación, vivienda, entre otros, que se encuentran subsidiados.

 


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