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Opinión/ Creado el: 2017-09-27 01:57 - Última actualización: 2017-09-27 08:48

Avianca la eterna pelea

Escrito por: Jesús Andrés Vargas
 | septiembre 27 de 2017

La huelga de pilotos pertenecientes a la Asociación Colombiana de Aviadores Civiles (Acdac) tiene en vilo al mercado de transporte aéreo en el país. Después de dos semanas de cese de actividades, las cosas no parecen mejorar, y en el fondo, la cuestión va más allá de surcar los aires.

Es la eterna pelea entre sindicatos y empresarios, una discusión que se plantea fuera del factor meramente económico y se encarna en cuestiones de tipo filosófico y social.

Por más que la posibilidad de crear sindicatos sea un derecho constitucional, amparado por normas internacionales, el empresario siempre ha mirado con recelo la creación de esas organizaciones.

Y lo hace porque muy seguramente teme perder el control sobre su más preciado tesoro.

Muchas de las empresas actualmente exitosas en el mercado, han sido creadas por genios solitarios, que a punta de esfuerzo, pocas horas de sueño y muchas tazas de café han logrado materializar y sacar adelante lo que tenían en mente.

Cuando el éxito toca la puerta, y es hora de expandir su negocio se encuentran con la necesidad de contratar personas idóneas que contribuyan a lograr esa meta.

Y allí es donde ocurre el choque entre David y Goliat. Por un lado el empresario, dueño del capital, de la infraestructura, en palabras de MARX, de los medios de producción, tiende a ver a los empleados como un mal necesario, y el trabajo que les brinda, una suerte de favor que  les hace,  si lo analizamos desde una perspectiva de  país tercermundista, donde la oferta laboral es tan escasa, pues sí, es casi como un favor.

Por el otro, el trabajador, que vende su cuerpo (aunque suene duro), su tiempo, deja a un lado a su familia para entregar toda su capacidad física e intelectual a un tercero a cambio de una remuneración que muchas veces no se compadece con el esfuerzo invertido.

Tal vez cada quien esté donde deba estar, tal vez el empresario nunca querrá recibir ordenes, y a lo mejor, las aspiraciones de un trabajador estén centradas en tener un trabajo estable que le sirva para darle un sustento a su familia, y unos fines de semana de ocio.

Pero la discusión toma proporciones inimaginables cuando un gigante de la aviación como lo es Avianca, se enfrenta al personal más indispensable de su compañía: Los pilotos.

De allí que esta no sea una huelga común y corriente, no es una lucha de los trabajadores de Avianca en general, sino de los encargados de pilotear las naves, y a sabiendas de su carácter casi irremplazable, han puesto en jaque no sólo a este importante renglón de la economía sino a toda la ciudadanía.

De lo que salga de la mesa de conversaciones marcará el camino a seguir entre las relaciones patrón-sindicato en Colombia. Está en juego el saber hasta que punto peticiones que para muchas personas resultan caprichosas y abusivas como i pads y tiquetes aéreos en primera clase deben ser reconocidas, o si por el contrario, la declaratoria de ilegalidad de la huelga dará a paso a nuevas contrataciones de pilotos que hacen fila debido a las escasas plazas que existen para el número de egresados de las Escuelas de aviación.


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