Avanza la Reforma Tributaria
Hemos sido reiterativos que el trámite que está presentando la Ley de Crecimiento o Reforma Tributaria por las diferentes sesiones en el Legislativo, está generando una marcada preocupación en el equipo económico del alto gobierno por la incertidumbre en su aprobación. No hay duda de que la cuenta regresiva ya comenzó para el proyecto de ley “por medio de la cual se adoptan normas para la promoción del crecimiento económico”. La iniciativa en cuestión sustituye los contenidos de la ley de financiamiento, declarada inexequible por la Corte Constitucional meses atrás. En caso de que la propuesta naufrague en el Congreso, se aplicaría el régimen anterior a partir del primero de enero, lo cual causa preocupación en los gremios económicos.
A pesar de que el gobierno nacional ha logrado tener una coalición mayoritaria para continuar su aprobación en las diferentes comisiones del Senado y de la Cámara de Representantes, se espera que hoy sean superadas las diferentes dificultades que se han presentado durante tramite, que por cierto ha sido muy tortuoso. Los sectores oposicionistas han generado toda clase de entuertos para crear un ambiente hostil en su aprobación.
No obstante, más allá de la oportunidad perdida de no mejorar la legislación tributaria y volver a caer en la tentación de las exenciones, que se prestan para tantos abusos y disparidades, lo peor es la certeza que tienen los analistas de que este es un remedio temporal. Hasta ahora, nadie ha controvertido en el Gobierno que, si bien el próximo año los recaudos serán mayores, a partir de la próxima vigencia, el saldo neto será negativo. No puede convertirse en una Ley de desfinanciamiento.
Los parlamentarios deben ser más objetivos. Es incuestionable que los ojos de la opinión pública están puestos sobre las decisiones que se tomen. Se busca recursos por cerca de 7,1 billones de pesos el próximo año, con el fin de cubrir parcialmente un desfase presupuestal de 14 billones. Debido a ello, se hacen obligatorios recortes de las partidas aprobadas por el Legislativo en octubre.
Se debe fortalecer a la DIAN a través de un proceso de modernización tecnológica para combatir la evasión y la elusión. Hay que llevar a delito la defraudación y evasión fiscal, aparte de ajustar la omisión de activos e inclusión de pasivos inexistentes. Es de esperarse que el anunciado fortalecimiento de la Dirección de Impuestos y Aduanas complemente este avance normativo y permita cerrar una vena rota por la cual se escapan billones de pesos todos los años.
