Aumenta la violencia
Es muy preocupante y degradante para la sociedad en general, que, una vez terminado la desmovilización y desarme de más de 7 mil miembros de la organización subversiva de las Farc, producto del Acuerdo Renegociado de Paz, los niveles de violencia sigan en aumento en el país. Recientemente, se dio a conocer el informe sobre los niveles de violencia en Colombia, el cual refleja que los casos de homicidio y violencia intrafamiliar han afectado seriamente el bienestar de las familias colombianas. El documento elaborado por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, muestran cifras aberrantes. Durante la vigencia de 2017 y lo transcurrido en el presente año, el comparativo de la violencia interpersonal que afecta a niños, niñas y adolescentes ha disminuido más o menos un 5%. Pero la violencia intrafamiliar y la violencia sexual contra menores se ha incrementado ostensiblemente.
En el año 2017, se presentó un aumento del 7%, respecto al año anterior. Los departamentos que guardan relación con el fenómeno del narcotráfico y el orden público reflejan un incremento de la tasa de homicidios en Cauca, Nariño, Santander y Norte de Santander. Es tal la degradación humana, que la violencia tiene varios rostros: muerte, desaparición, secuestro, desplazamiento forzoso, cada uno con sus propios protagonistas. Algunos, personajes públicos, otros anónimos, los que sufren en silencio el rigor del ataque o los que simplemente murieron sin que nadie se percatara. Igualmente, el número de personas desplazadas se han incrementado. Es un fenómeno social, porque estas familias no reconocen su condición, debido al peligro y a la exclusión o a los estereotipos.
Algunos expertos académicos, han expresado que los desplazados no son turistas ni migrantes, sino parte de una tragedia nacional que sigue viva. Las principales víctimas son los niños y las mujeres cabeza de familia, quizá, porque los hombres mueren en la guerra o se quedan en ella, con alguno de los actores armados. En cuanto a los ancianos, varios se niegan a salir, en general, por arraigo a la tierra. Podemos inferir que este incremento violento, es producto de la combinación de factores endógenos que se cambian con el retiro de las Farc de las zonas que tradicionalmente ocupabas y que ejercían su autoridad. Otra es la falta de oportunidades laborales para los habitantes que se quedaron en dichos territorios y por último la ausencia y falta de presencia del Estado, que no les brinda el apoyo oportunamente a través del accionar gubernamental, para salir de la crisis social, económica y política en que se debaten.
