Audiencias en la JEP
El día anterior, 31 miembros de la cúpula de las Farc, se empezaron a presentar voluntariamente ante los Magistrados que conforman la JEP, donde deberán responder por los miles de secuestros que cometieron en el tiempo que estuvieron en armas. En la Sala de Reconocimiento del Alto Tribunal, se dio inicio al proceso 001 para dar cumplimiento a lo pactado en el Acuerdo Renegociado de Paz. Contarán con todas las garantías procesales, donde los acusados y sus abogados tendrán la oportunidad de conocer los informes que le facilitaron a la Fiscalía General de la Nación y al Centro de Memoria Histórica, sobre el historial criminal sobre este detestable delito, que destruyó la armonía de toda una sociedad por el accionar narcoterrorista de esta organización ex guerrillera, en otrora. Los primeros en hacer presencia fueron Rodrigo Londoño (Timochenko) y Carlos Antonio Lozada. En el caso de Seuxis Paucias Hernández Solarte, alias “Santrich”, las audiencias las realizará a través de internet desde la cárcel Picota de Bogotá, donde se encuentra recluido, mientras avanza el trámite de la solicitud de extradición que realizaron las autoridades judiciales de los Estados Unidos.
Los sindicados deberán ratificar su compromiso con la verdad, justicia, reparación y no repetición firmado en el documento con el que se sometieron a la Justicia Transicional. A pesar de la duda que tiene la opinión pública internacional, sobre el proceso transparente sobre la integración de estos miembros de la JEP, que fueron seleccionados por expertos extranjeros y que en nada reflejan el interés nacional, dada la polarización política en que se encuentra sumida la sociedad colombiana. Pero consideramos que es válido que se empiece a generar este proceso, que es de una gran responsabilidad con el país, porque les corresponde investigar, esclarecer, perseguir, juzgar y sancionar las violaciones de los derechos humanos y las infracciones cometidas al Derecho Internacional Humanitario, por los diferentes actores armados que durante más de cinco décadas participaron de un irracional conflicto armado.
Por tal motivo se constituye en un componente esencial en el posconflicto, porque las víctimas quieren que se les garanticen sus derechos, pero su inicio ha empezado con un vacío y una serie de dudas, porque presentan una incertidumbre sobre lo que va a pasar con los responsables de sus casos y cómo se va a conocer la verdad. La creación del Tribunal Especial para la Paz se ocupará de los delitos cometidos que no son amnistiables, ni indultables, como los de lesa humanidad, genocidio, graves crímenes de guerra, toma de rehenes u otra privación grave de la libertad, tortura, ejecuciones extrajudiciales, desaparición forzada, acceso carnal violento, entre otros.
