Así le paga el diablo a quien bien le sirve
Con frecuencia un árbol no deja ver la inmensidad del bosque. Hoy los sacerdotes estamos pasando a la picota de todos los públicos. Pareciera que un buen número de periodistas, de reporteros, a nivel mundial, se han dado a la tarea, como en una cacería de brujas a ver qué sacerdote ha caído y ahí caen como buitres. Las redes sociales están prontas a ser utilizadas para desgarrar a una persona, no hay mejor presa que la carne de cura. ¡Qué sevicia! No cabe duda que la pedofilia merece ser castigada en grado superlativo y que los niños deben ser defendidos en todo sentido, pero de ahí a calificar a todos los sacerdotes de pederastas es la mayor infamia. También es verdad, que la sociedad espera, de modo especial del sacerdote, que sea un hombre íntegro y de algún modo, referente de la conducta social; eso está bien. Un hecho particular no se puede generalizar. Es como cuando los colombianos somos maltratados en algunos aeropuertos: “usted es colombiano, entonces, haga fila aparte”.
¡Qué doloroso! De entrada nos califican de narcotraficantes. Guardando las proporciones: es sacerdote, luego es pederasta. ¡Qué horror! El Nacional Socialismo logró meter en “el disco duro” de los alemanes el odio e animadversión a los judíos y, efectivamente llegó el holocausto: ¡EL EXTERMINIO! Estamos cerca a que un hombre que tenga camisa eclesiástica, sea encontrado muerto en la calle, por el solo delito de ser sacerdote. ¡Qué horror! Algunos medios se ensañan contra los sacerdotes. Supongamos que a los estrados judiciales de una ciudad lleguen al año veinte casos de pedofilia y dentro de los mismos haya un sacerdote, -solo se publica el caso del sacerdote- ¡Qué horror! Los permanentes detractores de la Iglesia, ¡cómo gozan! Hay que herir al pastor para que se dispersen las ovejas. Hay unas fuerzas oscuras que le quieren quitar la autoridad moral a la Iglesia; claro, sin referente conductual, pues a dar rienda suelta al relativismo moral que se ha tornado el nuevo dogma de la ciudad secular. Ahora, el que haya cometido este execrable crimen, debe ser condenado sin vacilación, eso no cabe duda. Pero de ahí, a calificar a todos los sacerdotes con ese terrible flagelo, hay mucho trecho.
Sigamos con ejemplos: Colombia es uno de los países con un alto porcentaje de corrupción, entonces, ¿todos los colombianos somos corruptos? En un alto índice de matrimonios se da el adulterio, entonces, ¿usted señor casado es adúltero? Los casos de bisexualidad se han multiplicado, entonces, ¿calificamos a los casados como bisexuales? La promiscuidad campea en muchos hogares, entonces, encuentro a una pareja y ¿de entrada la considero promiscua? Un miembro de las fuerzas armadas comete un crimen, entonces, ¿todos los miembros de las fuerzas armadas son criminales? Se ha comprobado la pedofilia en un educador, entonces, ¿todos los educadores son pederastas? Un político es corrupto, entonces, ¿todos los políticos son corruptos? Si la pedofilia la comete un educador, entonces, ¿no solamente el educador se va a la cárcel sino que también el Ministerio de Educación Nacional debe resarcir los daños a la víctima?
