viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-10-09 03:18

Asentamientos sub - urbanos

Escrito por: Editorial | octubre 09 de 2017

El creciente número de asentamientos sub urbanos en la ciudad de Neiva, se está convirtiendo en una afrenta para las autoridades municipales, porque se han venido desarrollando desde décadas atrás y que en la actualidad concentran a más de 60 mil personas en barrios marginales, cifra que sigue aumentando significativamente. A nivel nacional, las Naciones Unidas estima que para el año 2020, habrá aproximadamente 8,7 millones de personas viviendo en estas condiciones, que equivalen a 2,35 millones de hogares colombianos y al 17% de la población. Ésto desborda toda la capacidad institucional para atender todas las demandas sociales que se encuentran inmersas en una sociedad, que presenta las mayores desigualdades socioeconómicas. Pero en esta localidad, algunos expertos consideran que los proyectos de vivienda que se impulsan por parte de la administración municipal se constituyen en un medio para patrocinar y consolidar algunos proyectos políticos. Muchas veces patrocinan de manera irresponsable las invasiones piratas e ilegales, en algunos terrenos privados que carecen de los servicios públicos básicos y que buscan por las malas crear dichas necesidades, que son impensables por los altos costos económicos que implicaría llevar las respectivas acometidas. A pesar de que se aprobó el Acuerdo 028 de 2016, por medio de la cual, se aprueba la política pública de asentamientos, que dota de herramientas jurídicas a las autoridades para se desarrollen programas de vivienda, que conduzcan a rehabilitar las familias que residen en dichas zonas. Pero, no se ha disminuido este fenómenos social y económico.

 

Hoy en día existen 132 asentamientos. Se ha detectado un mercado persa de los terrenos (tierreros) que han quedado deshabitados por los programas de reubicación, que, en corto tiempo, vuelven a ser ocupados por otras familias, convirtiéndose en un círculo vicioso. Además, el peligro latente que se presenta, porque se ubican en zonas de alto riesgo, con afectación ambiental, rondas de ríos y quebradas, que colocan en serio peligro a las unidades familiares. Igualmente, los altos costos que implica la legalización de las viviendas de un asentamiento, porque se necesitan adecuar las vías, colegios, acometidas de servicios públicos, centros de salud y el mejoramiento de las unidades habitacionales. En muchas ocasiones, el Estado se vuelve permisible para que se presenten estas invasiones y no se toman los correctivos inmediatos para prevenir dichas situaciones irregulares. Todo lo anterior, nos deja varias reflexiones acerca de la transformación de la ciudad de Neiva, particularmente en las dos últimas dos décadas. Entre ellas sobresale, una que alimenta actualmente el debate sobre esta problemática de cara a sus programas de desarrollo y a la revisión del plan de ordenamiento territorial. Debemos ser conscientes para abordar este desafío, primero, de la forma como se ha dado ese crecimiento y las oportunidades que se derivan de ello. Y, segundo, de cómo una mayor densidad de las zonas subnormales ha provocado, sin embargo, fenómenos que hoy representan serias amenazas para el bienestar de los neivanos.


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