Asamblea nacional de la dignidad cafetera
Los delegados de las Dignidades Cafeteras de todos los departamentos productores de café se dieron citan el día anterior en la Asamblea Nacional de Delegados que se llevó a cabo el día anterior en las instalaciones de la duma departamental, donde tuvieron la oportunidad de analizar la verdadera problemática que está presentando la producción dentro del contexto nacional. Éste se ha convertido en una importante fuente de generación de oportunidades laborales para 560 mil familias en el país, donde se presentan las mayores inequidades en la distribución del ingreso. Existen diversas variedades de café, que están creando mayores perfiles de tazas y de valores agregados en cada grano que se cultiva en el territorio colombiano. Se han conformado verdaderos clústeres en los departamentos cultivadores, donde participan productores, exportadores, importadores, comerciantes, tostadores, vendedores, banca, transporte, entre otros, actores que contribuyen a dinamizar la economía de esas regiones. Los mismos enfrentan grandes retos, como la sostenibilidad económica del productor, la productividad, la volatilidad de los precios internacionales, el cambio climático y el incremento de la demanda a más de 50 millones de sacos estimada para las próximas dos décadas.
La historia reciente de la caficultura colombiana está ligada a los grandes cambios que se presentan, frente a los ingresos de los productores del mundo, los cuales se derivan de las modificaciones que se generan en el mercado mundial del grano, por la aplicación de las políticas de libre comercio, que originaron al rompimiento del pacto de cuotas en 1.989 y que provocó la disminución del precio mundial de US$ 1,41, a una cifra irrisoria de US$ 0,50 la libra. Desde ese año, se han venido desarrollando protestas sociales periódicas de los agricultores, para buscar el apoyo estatal y la reorientación de las políticas económicas que conduzcan subsidiar la producción cafetera. La crisis de los cafeteros es similar, a la que presentan el sector agropecuario en general. Siempre la lucha que ha librado el agro colombiano, para que se reoriente la nefasta política que ha conducido a la importación anual de 13 millones de toneladas de alimentos, generando una inseguridad alimentaria de las familias colombianas. Es destacable las transformaciones que se ha presentado en la producción, que los ha obligado a cambiar el paradigma de producir el café, utilizando tecnologías apropiadas mediante el uso de insumos orgánicos, que les ha permitido tener acceso a las certificaciones de calidad, emanadas de algunas empresas multinacionales. Esa es una forma perenne en el tiempo para mantener una competitividad dentro de los escenarios internacionales de este mercado.
