Aquí matamos el ambiente sano
Acabo de concluir otro recorrido por las zonas urbanas y rurales de varios municipios de los departamentos de Caldas, Risaralda y Quindío y cualquiera queda sorprendido del rigor con el que están manejando los temas afectados con el medio ambiente y el desarrollo sostenible.
Además de cuidar la naturaleza, se nota un ambiente verde que crea espacios naturales y sanos de incalculable belleza que enriquecen el patrimonio que nos proporciona la cultura ambiental.
Allá no se cansan de inculcar un vigoroso conocimiento de respeto por la naturaleza desde la casa hasta los establecimientos educativos y los despachos públicos.
El contraste con el Huila, y particularmente Neiva, es que aquí da la impresión que a muy poquitos le interesa el tema y más bien nos dedicamos a hacerle daño al ambiente realizando toda clase de actividades industriales personales y familiares.
Esta afirmación va no solo para el grueso de la gente sino para la propia administración publica que durante años no ha trazado una política pública seria y responsable que nos ayude a cambiar la mentalidad y nos introduzca a todos en ese cuento.
Claro, aquí todos sabemos que la ciudad de Neiva, no es una, sino la primera ciudad de Colombia que se le hace más daño al medio ambiente y la salud de los colombianos, pero no hacemos nada, ni siquiera nos da vergüenza causar este inmenso daño. Hablamos pero no solucionamos nada por la politiquería.
Y si una administración hace algo la que llega le desbarata todo, estudios, proyectos, financiación y hasta las ganas y los impulsos que traían muchas personas para buscar soluciones y dice que el anterior no hizo nada.
Aunque no se sabe con certeza cuantas toneladas de agua sucia y residuos sólidos le vierten los neivanos al rio Magdalena, se cree que son más de 50 millones. Y lo malo, esta ciudad no tiene planta de tratamiento de aguas residuales, la famosa PTAR de la que tanto se ha conversado en cada gobierno, disque, para reducir esta dramática situación.
No obstante las Empresas Publicas cobra una taza retributiva desde hace años y aún no se conoce el plan de gestión de los riesgos ambientales, ni tampoco se han presentado resultados de los recursos recibidos desde hace mucho tiempo.
Lo peor es que llevamos más de 30 años ventilando el tema de la PTAR en los medios de comunicación y tampoco se ha logrado nada, ni muchos menos se construirá en el Gobierno de Rodrigo Armando Lara, que tanto la ha mencionado en sus discursos.
Por fortuna, el problema de los residuos sólidos disminuyó a raíz del programa adelantado desde que el gobierno anterior de Pedro Suarez negocio con los zorreros, Suarez logró sacar de circulación por lo menos 50, a quienes se les cambio la zorra por motocarros.
Los zorreros de manera irresponsable no llevaban los escombros a lugares adecuados y los tiraban en los ríos y quebradas y lo peor en la fuente hídrica más cercana que encontraban.
Algo muy preocupante: Ayer nos dijo en el banquillo la profesora Leyla Rincón Trujillo, que todavía quedan 34 humedales en el perímetro urbano de Neiva, los cuales necesario que se salven, que pongan en cintura a los constructores de la parte alta, sus peores enemigos por su actividad de ampliación urbanística, ya que muchos de ellos sin escrúpulos están dañando estos nacederos, por eso pregunto ¿si ha servido el comparendo ambiental?.
