martes, 31 de marzo de 2026
Opinión/ Creado el: 2020-09-30 02:29

Aprendamos a darnos la mano

Escrito por: Froilán Casas
 | septiembre 30 de 2020

Por:  Froilán Casas

Obispo de Neiva

Aquí en nuestro querido y amado departamento del Huila encontramos dos actitudes disímiles: por una parte la solidaridad es desbordante, supera todos los límites cuando de desastres naturales se trata, llámense inundaciones, incendios, la misma pandemia del COVID-19 -los mercados abundaron a granel-, etc. La gente se caracteriza por su largueza y generosidad. Esto es totalmente admirable. Pero, por otra parte, contrarresta la horrible envidia frente a la superación del otro. Permítanme traer a colación a propósito esta historieta: Un hombre observó que un pescador pescaba cangrejos en la playa y constató que echaba ciertos cangrejos en una cubeta tapada y otros en una cubeta destapada, así que no pudo más con su curiosidad y se acercó a preguntarle por qué lo hacía así; el pescador le contestó, porque unos son cangrejos latinos y otros son cangrejos japoneses. Los cangrejos japoneses los tapo porque si no, se montan uno sobre los otros y lentamente empiezan a salir de la cubeta, por eso los tapo para que no se salgan. ¿Y los cangrejos latinos?, -replicó el hombre-. ¡Ah, esos no me preocupan! No es necesario ponerles tapa, si uno intenta subir, los demás lo jalan hacia abajo y ninguno se sale de la cubeta. Pues bien, esta es una vieja metáfora que refleja en buena parte la pobreza de América Latina. Tenemos un continente lleno de riquezas naturales y, sin embargo, seguimos siendo pobres. ¿Cuándo será que seamos como los europeos que formaron un mercado común y han llegado a la prosperidad en forma mancomunada? Por favor, la unión hace la fuerza. Pero aquí, la maldita envidia no nos deja salir adelante. Todos los intentos de integración han sido fallidos, desde el sueño del Libertador  al convocar el Congreso Anfictiónico de Panamá, hasta nuestros días. ¡Qué desgracia!; ¡qué miseria humana! No importa que se dañe mi cosecha con tal que se arruine la de mi vecino.  ¡Ah, trabajar en equipo es el secreto de la prosperidad! Da tristeza la realidad de nuestro país: la traición y el odio visceral campean por todas partes. No queremos aprender los hermosos espacios que nos da la democracia. Hay persona que solo quieren ver la férula del verdugo para ser buenos ciudadanos. No queremos entender las bondades de la democracia. Salimos a protestar y comenzamos a saquear negocios, incendiar buses, volar CAI(s). ¿Será que queremos un gobierno totalitario de dictadura de clase social y tiranía de gobierno?   ¡Ah, Si trabajáramos en equipo! Seríamos como los gansos que llegan después de un largo vuelo a puerto seguro. ¿El secreto del éxito? Trabajar en equipo: vuelan en forma de V para cortar la fuerza del viento. El más fuerte va adelante y cuando se cansa pasa de último, a “descansar” un poco; se van turnando hasta llegar todos a la meta. Por favor, dejemos tanta retórica sobre la huilensidad si a la par la bancada en el congreso no está unida para defender los intereses de nuestro departamento. Obras son amores y no buenas razones. Hay que rodear al ejecutivo departamental y municipal para sacar adelante el plan de desarrollo, obviamente con sentido crítico.