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Opinión/ Creado el: 2017-07-24 01:54 - Última actualización: 2017-07-24 02:27

Aplausos al Fiscal General de la Nación

Escrito por: Ana María Rincón Herrera
 | julio 24 de 2017

Veo con beneplácito que el Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez Neira, haya presentado el 20 de julio, durante la instalación del Congreso, un proyecto en la Secretaría de la corporación, en el cual: “Se adoptan medidas en materia penal en contra de la corrupción”, haciendo seguimiento al vínculo entre contratistas y la clase política en elecciones. 
 Es de gran relevancia que el país cuente con políticas sólidas y medidas fuertes contra la corrupción que existe actualmente y que claramente frena el crecimiento, evolución, desarrollo y competitividad de un país.

Las iniciativas de este tipo siempre serán bien recibidas porque fortalecen los mecanismos de prevención y mitigan los riesgos de que la gente continúe incurriendo en tan malas prácticas que terminan por minar los valores de gran importancia de quienes conforman nuestra sociedad, y de quienes deben dar ejemplo como líderes transparentes. Tenemos derecho a contar con líderes que se preocupen verdaderamente por servir y velar por el bien de los demás, sin dejar que primen sus ambiciones e intereses propios. 

Muchas personas quedarían en el ojo del huracán, al descubierto y saldrían mal librados con estos mecanismos de prevención. Serían castigados severamente algunos contadores, auditores, fiscales, revisores fiscales, jefes de control interno, abogados, candidatos que se estuvieran prestando para incurrir en actos de corrupción o quienes estuvieran encubriendo u ocultando los mismos.  No menos importante, sería la pena para portadores de grandes montos en efectivo, quienes ahora estarán más visibles para las autoridades.  Por fin se va a evitar tanta impunidad. No se quedan atrás los terceros, en este caso los llamaríamos testaferros. Son las personas a quienes acuden algunos líderes políticos o funcionarios, para disimular su mala conducta y poca ética, logrando adueñarse de dineros públicos a cambio de comisiones por consecución de contratos, y ocultan el dinero comprando bienes a su nombre, sin que el autor del delito sea descubierto.

 Ese proyecto de ley que propuso el Fiscal está compuesto por un paquete de medidas penales fuertes, en las cuales se ponen en el mismo nivel de gravedad los delitos de corrupción, con los del narcotráfico o crimen organizado. Dentro de esta gran iniciativa se tipifica el concierto para delinquir agravado, junto con lo relacionado con las arcas del erario público.  No menos importante la propuesta de penalizar la omisión de la denuncia que también fue incluida. Es tan delincuente quien encubre al delincuente y al corrupto como el mismo que comete el delito. De igual manera el testaferro que intente ocultar dineros provenientes de corrupción sería juzgado como quien cometa el delito de corrupción y mediante investigación reúna el material probatorio que lo condena por este delito. 

Es justo y necesario que por fin los colombianos, empecemos a vivir en un país mejor con mayor transparencia, un país en el que nuestras arcas no se desangren más, necesitamos gobernantes correctos que velen por nuestra seguridad, crecimiento y desarrollo. Todos esperamos poder ver en un futuro cercano, una Colombia próspera con mayores oportunidades y que comience a ser más visible el trabajo de la gente y el progreso de las regiones. 
Otro tema relevante es la realización del rastreo de propiedades que se incluye en esta iniciativa. Si la procedencia de dinero con el cual fueron adquiridas no está bien justificada. Si el dinero es mal habido o ingresado al país de forma ilegal, o si también se ha omitido la denuncia ante la Unidad de Análisis Financiero, o se han identificado operaciones inusuales sospechosas, por este delito cometido el condenado, recibirá una pena de tres a seis años de cárcel.

Este Proyecto de Ley de la Fiscalía, también adquiere gran relevancia con el hecho de tomar medidas para fortalecer los controles y endurecer las penas para quienes sean encontrados culpables y formen parte de la administración de la justicia.  Los últimos escándalos vistos en Colombia, ponen en evidencia casos relevantes y graves de corrupción, por un lado eso da dolor de patria y se ve en peligro nuestra institucionalidad, pero también uno se alegra al ver la eficiencia de nuestra Fiscalía, nuestros órganos de control y las autoridades que con sus investigaciones, eficiencia, eficacia y efectividad, indicadores de gestión que producen  resultados operacionales óptimos poniendo al descubierto a estas personas.

 En el documento se tipifica como delito autónomo la manipulación del reparto judicial, y se agrava con pena de cárcel cuando el responsable hace parte de la Rama Judicial.
Las capturas del magistrado del Meta y del ex fiscal anticorrupción, Gustavo Moreno, son sólo algunos ejemplos.  De igual manera se hará un control exhaustivo de los recursos de campañas políticas, como es el caso que evidenciado en la investigación y relevante material probatorio en el caso de Odebrecht. 

 El Fiscal también propuso castigar a los particulares que se vuelen los topes fijados por la autoridad electoral, prohíbe a los candidatos de ser electos y a quienes están a cargo de las campañas, contratar o subcontratar con quienes sean aportantes. En la violación de topes es igual la responsabilidad para el candidato, el gerente de campaña y el auditor. La fiscalía en la exposición de motivos del proyecto, expone que en el 2017, han crecido en un 14% las denuncias de delitos por corrupción.  El desangre para el país ha sido de 9 billones de pesos perdidos anualmente.  

Es una obligación de nosotros como colombianos luchar unidos en contra de este grave delito, que impide el crecimiento de nuestras regiones.  La corrupción es como un cáncer que se va esparciendo y hay que evitar que haga metástasis. El daño que ha sufrido Colombia es inimaginable a causa de esta indeseable conducta. Lo que más anhelo es que nuestros jóvenes crezcan en una sociedad justa con valores sólidos e inquebrantables, que tengan nuevas ilusiones y recuperen el optimismo frente a su país.

Quien no quisiera ver los sueños cumplidos de quienes conforman nuestras futuras generaciones.  Nuestros jóvenes están en todo su derecho de creer en una clase política conformada por líderes serios y responsables que los representen con dignidad. Es indispensable pasar a cuidados intermedios y luego a cuidados primarios en los cuales sólo se hable de prevención. Se debe hacer un trabajo constante como el que propone el señor Fiscal, a quien hoy aplaudo por su entereza y mano dura en momentos de caos. Su iniciativa es crucial para que podamos recuperar la credibilidad en nuestros funcionarios y en nuestras instituciones.

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