Apertura del comercio
De acuerdo con la apertura gradual que está tomando el gobierno nacional de algunos sectores económicos, que buscan recuperar parcialmente la dinámica productiva que se encuentra semi paralizada en medio de la propagación exponencial del Covid-19 en el país, se determinó que los establecimientos comerciales volvieran a abrir sus puertas al público, previo cumplimiento de los protocolos de bioseguridad. Las autorizaciones las deben otorgar los primeros mandatarios locales.
Lo anterior está enmarcado dentro de los pilares que se encuentran inmersos en la estrategia gubernamental para enfrentar la profunda crisis social y económica en que se encuentra sumida la sociedad colombiana por la semiparálisis de la actividad productiva en el país. Uno de los pilares de la actual etapa en la política pública es enfrentar el Covid-19 es el retorno, gradual y bajo autorizaciones locales, del sector comercio y, en particular, de los centros comerciales. La reapertura de estos complejos escenarios es, sin duda, una parte integral dentro del camino que las ciudades colombianas deben tomar para adaptarse a la vida bajo tiempos de pandemia.
La situación que están viviendo las familias que obligatoriamente se encuentran aisladas socialmente, están haciendo mella en su situación económica por la falta de ingresos permanentes para satisfacer sus demandas internas. Además, los recursos utilizados por el gobierno nacional y que han sido autorizados directamente al ejecutivo nacional para atender la pandemia en todo el país, son finitos. Luego de haber tocado fondo en abril y mayo, la economía inicia apenas un largo, tortuoso y probablemente lento proceso de recuperación en el que el Estado, las empresas y los hogares deben contribuir de manera activa.
Aunque ha sido muy leve la apertura de los centros comerciales en esta ciudad, vale la pena empezar un proceso de adaptación a los nuevos estilos y al sometimiento de los nuevos protocolos de bioseguridad. En medio de la creciente propagación de contagios de este virus mortal, se ha convertido en una verdadera encrucijada para la toma decisiones gubernamentales, al permitir una mayor flexibilización en la apertura de que algunas actividades económicas, entre los que se encuentra la actividad comercial.
Las aperturas controladas no pueden ser la feria de las salidas masivas. La vida sigue en riesgo. Respetar lo que diga la evidencia científica y acatar las disposiciones de las autoridades para regularizar trabajos es la mejor garantía de cara a esa anhelada normalidad que se reclama. Pero para que ello suceda están de por medio nuestra actitud y el compromiso sincero de querer cuidarnos a toda costa.
