Apadrine a un votante
Por: Jesús Andrés Vargas Gutiérrez
Resulta necesario replicar la idea de algunos medios de comunicación de fomentar la cultura del voto y llegado el caso, de apadrinar un ciudadano apático a la hora de sufragar.
Es claro que la invitación no es únicamente a acompañar o a llevar a una persona a un puesto de votación, si de eso se tratara, las campañas siempre llevan la delantera con todas las flotas y colectivos que suelen ser utilizados ese día para transportar votantes.
Necesitamos erradicar el abstencionismo, no podemos seguir organizando unas elecciones para un censo electoral de 36 millones de electores en donde a duras penas solo votan 17 millones.
No se puede seguir legitimando proyectos políticos con una porción cada vez mas escasa de votantes.
Pero el ciudadano que nunca vota, no se le puede juzgar, es más, ante tantas denuncias de compra de votos el día de las elecciones, es de resaltar, que ni si quiera el hecho de ganarse unos pesos un domingo hace que el colombiano promedio se deje convencer yendo a las urnas, aunque su puesto de votación quede mas cerca que la tienda de la cuadra.
La política perdió el brillo y el sabor para muchos. Algunos decepcionados por promesas incumplidas, otros porque creen que todos son iguales y otros porque no creen que la política tiene una repercusión directa en sus vidas diarias. ¡Grave error!
Lastimosamente no existe el voto obligatorio. ¡Si, ese mismo!, la medida necesaria que nos permitiría un panorama político mucho mas incluyente y representativo. Un voto obligatorio que nos serviría incluso para acabar con los impuestos obligatorios, pero que será materia de otra columna.
Mientras tanto, queda confiar en aquellos que no han perdido la fe en el Sistema electoral. Esos que aun guardan la costumbre de los abuelos, que nunca dejaron de ir a votar un domingo, lloviera o hiciera sol, que hacían el ejercicio de averiguar las propuestas de su candidato de preferencia y esperaba con ansias los resultados en la noche.
Si usted es uno de esos, lo invito a que contagie a esa persona (no tiene que ser un extraño) del optimismo que un día de elecciones conlleva. Porque de eso se trata, que el sufragio sea la herramienta por excelencia que use la ciudadanía para buscar los cambios deseados, que se convierta en un hábito saludable, si son compañeros de montar bicicleta, idéese una ruta que pase por los puestos de votación, si trota haga lo mismo, si sus amigas van a misa con usted, convídelas después a votar, ¿Acaso no sería el inicio de un paseo dominguero perfecto, el cumplirle una cita al futuro del país?.
