lunes, 06 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-07-27 03:57

Análisis de las delimitaciones de páramos (II)

Escrito por: Álvaro Hernando Cardona González
 | julio 27 de 2019

 

La semana pasada empezamos hacer comentarios sobre las situaciones sociales y jurídicas que se están presentando con ocasión de las delimitaciones de los ecosistemas de páramos y en especial por órdenes judiciales que obligan a “socializar y consultar con las comunidades de estos” ese trabajo técnico y científico. Aspectos que surgen a propósito de un análisis que se hizo para la Revista Semana la ex directora general de la CAR, Gloria Lucía Álvarez.

Los ecosistemas no pueden ser susceptibles de definirse e identificarse mediante acuerdos sociales sino a partir de consideraciones técnicas, entre otras razones por su complejidad. Algunas de las situaciones que hacen enormemente difícil la delimitación de ecosistemas son: a) Los cambios de los páramos surgen principalmente por efectos antrópicos, es decir, estas áreas ya no son las originales b) la mayoría de las áreas de páramos están ocupadas por familias que esgrimen que necesitan tierra, que las han ocupado hace mucho o porque  las “heredaron” c) Estas áreas, en su mayoría baldías, no han sido debidamente cuidadas y protegidas tanto juridica como ambientalmente por el Estado incluso este auspició su ocupación.

En lo que sí tienen razón los fallos, que han obligado a realizar nuevas delimitaciones, es en obligar a indemnizar a quienes ocupan la tierra en áreas de paramos actualmente. Incluso y con mayor razón aquellos mineros que recibieron títulos para la explotación del Estado u otras autorizaciones que hacen surgir lo que la Corte Constitucional bautizó como “confianza legítima”.

Gloria Lucía da en el clavo. Hoy surgen mayores conflictos porque mientras las autoridades ambientales proponen ampliar las áreas de paramos para recuperar un poco lo perdido, los pobladores al interior de estos se oponen. Y seamos francos, no porque quieran proteger realmente los ecosistemas, sino porque temen perder lo “ganado”. Incluso su reclamo es por más presencia del Estado por medio de más y mejor infraestructuras. Aunque también es injusto, porque quienes han ocupado baldíos los usufructuaron y nunca han pagado a la Nación (pueblo colombiano) ningún arriendo, impuesto o contraprestación. Menos indemnizaciones. Podría pensarse que “ya se pagaron”.

Estamos de acuerdo con la experta que bien vale la pena hacer coincidir las áreas de parques nacionales naturales con las de páramos cada que se pueda.

En todo caso llegó la hora de proteger áreas estratégicas y naturales como debe ser; sincerando las opciones: para hacerlo de manera efectiva y eficiente hay que evitar presencia y actividad antrópica en ellas. Otra cosa es aplazar la solución y aumentar los costos para implementarla.