Amenazas a los líderes sociales
Durante la etapa del conflicto armado que ha padecido la sociedad colombiana durante más de 50 décadas, producto de un irracional accionar narcoterroristas de grupos insurgentes y de paramilitares, en algunas regiones del país. Firmado el Acuerdo Renegociado de Paz con las Farc, se ha recrudecido el asesinato inmisericorde y amenazas a los líderes sociales. Es preocupante para las autoridades el índice de muertes durante los últimos tres años. Además, se continúa con la crisis en el país, por la persecución de estas personas que solo buscan reivindicar las luchas populares para que el gobierno nacional atienda sus peticiones para superar el atraso y la pobreza en que se encuentran sumidas sus comunidades.
Los defensores de derechos humanos y los lideres sociales se encuentran en la mira de los de los grupos narcoterroristas y de accionar delincuencial de grupos privados que están afectando la sana convivencia de estas comunidades, que han sido víctimas de esta violencia irracional. Recientemente, Francia Márquez, ganadora del Premio Goldman, que es considerado el “nobel de medioambiente” el año anterior, fueron atacados salvajemente, cuando desarrollaban una reunión del pueblo negro del norte del Cauca, que se encontraban preparando una reunión para los diálogos en el marco de los acuerdos con la minga indígena, a pesar de que tenían dos hombres asignados por la Unidad Nacional de Protección.
Versiones oficiales, afirman que son grupos disidentes y residuales de las Farc, el ELN, los Pelusos, el Clan del Golfo, entre muchos otros, que se encuentran ejerciendo terror en aquellos territorios donde hacen presencia ejerciendo sus actividades delincuenciales y del narcotráfico. Es indispensable seguir defendiendo la libre expresión de los líderes sociales y de cualquier ciudadano.
Realmente estos hechos violentos buscan debilitar el tejido social, atomizan los lazos de confianza entre la población, que son los que a la larga hacen posible no solo convivir, sino alcanzar mejoras y garantizar que prevalezca el interés general sobre el particular. Su protección es fundamental para contener la embestida del crimen organizado. Se amenaza seriamente, nada menos que la posibilidad de un futuro en el que se destierre la violencia y sea posible la convivencia pacífica entre colombianos, gracias a la prevalencia del Estado de Derecho.
Es indispensable que el Estado estructure estrategias concretas para este importante sector de la sociedad colombiana, que con su accionar y sus palabras y la emoción, que éstas transmiten, tienen pleno sustento en una realidad que pide a gritos acciones concretas para protegerlos y que permitan avanzar en la senda de una protección real y efectiva de los líderes.
