Alerta ambiental en el Catatumbo
Desde que el gobierno nacional decidió terminar de manera unilateral los diálogos que se estaban adelantando desde la administración anterior en la Habana con el grupo narcoterrorista del ELN, esta organización subversiva volvió a continuar su accionar belicista contra la infraestructura energética del país. El pasado martes 12 de febrero, nuevamente dinamitaron el oleoducto Caño Limón Coveñas, dejando daños irreparables a los ecosistemas estratégicos y graves afectaciones a las familias que residen en el área de influencia de éste. Todas las fuerzas vivas de la región y el Gobierno en cabeza del Ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Gabriel Vallejo, repudiaron los atentados dinamiteros cometidos por este grupo ilegal a la primera línea de conducción del crudo del país, a la altura de los municipios de Teorama y Tibú, dejando a su paso daños catastróficos a los ecosistemas y afectando a centenares de personas.
Lo grave es que éste, en su paso por el departamento de Norte de Santander fue dinamitado en varias partes: en el corregimiento El Aserrío (veredas Cristalina - Punta del Filo) del municipio de Teorama, que afecto el río Catatumbo, y en tres partes a la altura del municipio de Tibú, que contaminó el rio Tibú y la boca toma del acueducto de ese municipio. La mayor preocupación es que la mancha de petróleo ya llegó al río Catatumbo y amenaza con llegar al Lago de Maracaibo en Venezuela. Desafortunadamente, estos atentados son planeados y diseñados desde territorio del hermano país por dicha organización guerrillera, que se encuentra protegida con la anuencia del gobierno de Nicolás Maduro, de acuerdo con las versiones emanadas de los organismos de inteligencia de Colombia y de los grupos opositores de Venezuela.
El ELN ha anunciado el endurecimiento de su actuar delictivo. Es mejor sentarse a la mesa para buscar una salida negociada al conflicto armado. Recordemos el pasado y tortuoso proceso que se adelantó con las Farc. En medio del conflicto y de los repudiables atentados terroristas perpetrados por esta organización narcoterrorista en otrora, se logró el Acuerdo Renegociado de Paz, que, en buena parte, logró armonizar la tranquilidad y la dinámica productiva en aquellas regiones, donde operaron durante más de cinco décadas. Todos sabemos que una eventual negociación con esta organización del ELN es bastante compleja. Pero se puede lograr distensionar en el futuro su accionar belicoso. Ellos, no son unos angelitos de la guarda. Son narcoterroristas y el gobierno nacional, debe actuar duramente para combatirlos, con el fin de debilitar sus estructuras guerrilleras, para lograr a través de un diálogo, su debilitación total y su reincorporación a la civilidad colombiana.
