Albergue infantil de Neiva
Deseo dedicar esta columna a las damas fundadoras del Albergue Infantil de Neiva, que han desempeñado un papel importante y loable en beneficio de los niños desplazados por la violencia. Ver como estos infantes abandonados por sus familias y que deambulaban por las calles de esta ciudad, generaron diversas ideas, que las conjugaron con la grandeza y la calidad humana, que siempre caracterizaron a un grupo de distinguidas familias en nuestro territorio. Junto a su creadora Mercedes Perdomo de Liévano, por el cual lleva su nombre, lograron fundar este hermoso hogar para estos beneficiarios.
Inicialmente donó su casa que habitó durante décadas con su esposo Hermógenes Liévano, donde se dio inicio a esta majestuosa obra de beneficencia después de su fallecimiento. Hay que destacar que el Club Rotario de Neiva, se encargó de la legalización para su respectivo funcionamiento. Años después con la terminación temporal de esta organización, esta Institución quedó huérfana en un corto tiempo, afectando a 30 niños que estaban siendo beneficiados.
Pero pudo más, su deseo de servicio a las personas más necesitadas. No se doblegó ante las dificultades. Convocó a un selecto grupo de distinguidos profesionales del entorno y lograron nuevamente aglutinar las sinergias para emprender este proceso social altruista. La generosidad se convirtió en el común denominador para sacar adelante este proyecto, que les ha permitido a centenares de menores de edad, sacar adelante sus sueños y poder consolidar sus procesos de crecimiento personal e insertarse a la vida productiva del país. Hoy en día, son un orgullo para el departamento, por sus grandes logros para construir tejido social y contribuir a la dinámica productiva de la sociedad huilense.
Ahora con la llegada nuevamente a su ciudad natal del médico psiquiatra Jorge Enrique Liévano Rodríguez, oriundo de Bogotá, quien desde hacía más de cinco décadas se había radicado en los Estados Unidos, a ejercer su profesión, le permite al Albergue Infantil de Neiva, un apoyo significativo para continuar con esta labor social.
Ahora, ha emprendido una titánica tarea para cristalizar sus sueños al servicio de las personas más necesitadas. La construcción de Villa Lucero, en honor a su esposa ya fallecida, ubicada en el tope de la colina de la Ulloa (lotes 1 y 2), denominada el Mirador de la Ulloa, permitirá el disfrute de los niños y niñas de esta institución, para que el personal docente pueda generar nuevos espacios de aprendizaje, aprovechando el hermoso paisaje que nos brinda la llanura de esta región.
