Alargue de los periodos a los elegidos, burla a los electores
En Colombia la democracia es un juego de conveniencia y de cálculo político a lo que siempre han estado acostumbrando al pueblo colombiano. En esta oportunidad los argumentos que se esgrimen son de tipo financiero, y de coincidencia entre el Plan Nacional de Desarrollo y los planes de desarrollo municipales y departamentales; pero en el fondo lo que se avizora es garantizar la gobernabilidad en la Presidencia de las fuerzas y tendencias que hoy están el poder y temen que el país experimente formas distintas de gobernar las ciudades y el país. El miedo y temor son las estrategias más utilizadas para estigmatizar y demeritar los pocos logros que la democracia intenta brinda a quienes desafían los métodos y la forma de hacer política en un país que se jacta de decir que es democrático por el solo hecho de realizar elecciones cada cuatro años. No diría que es una burla a la democracia porque la forma y como opera en Colombia deja mucho que desear. La izquierda, la oposición y los movimientos sociales nunca gozan de las garantías para participar en los debates electorales.
Lo que faltaba ahora es que el Congreso de la Republica se preocupara con argumentos baladíes y carentes de peso como para justificar tal adefesio en esta democracia tan limitada. El Congreso sigue dando pruebas de lo apartado y lejos que se encuentra de tener el rumbo que logre plasmar las verdaderas reformas que necesitan los colombianos. Los proyectos que se esperaban después de la consulta anticorrupción y de las propuestas que presentó el Presidente, no dejaron de ser un canto de sirena porque los obstáculos para avanzar en cada uno de ellos no se han hecho esperar. Queda comprobado que los mecanismos de participación ciudadana son espejismos a la hora de acatarlos por parte del Estado y del Gobierno de turno, a los cuales las instancias judiciales a veces terminan confabulándose y aliándose a las pretensiones. Ejemplo patético son las llamadas consultas populares contra la minería en municipios del país en donde ahora se les pretende poner conejo, con la tesis que los territorios no son dueños de subsuelo, como si estos no fueran parte de la estructura política-administrativa de la nación.
El fortalecimiento de la democracia pasa por la existencia de verdaderos partidos políticos, movimientos sociales y gremiales que representen los intereses de sus asociados y sus propuestas se conviertan en las opiniones para el debate amplio, profundo, incluyente, respetando todas las ideologías. Si bien la propuesta del alargue de los periodos a los elegidos es válida tenerla en cuenta, esta no debe para los actuales sino que su aplicación si fuere el caso sea para los elegidos en las próximas elecciones.
