viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-07-10 02:22

Al tope la corrupción

Escrito por: Ana María Rincón Herrera
 | julio 10 de 2017

Los últimos hechos de corrupción han generado que los colombianos nos sintamos muy indignados con lo que sucede en el país.  Se vive un momento incierto en el cual se percibe una mezcla de sentimientos de pesimismo e incertidumbre que en medio de eventos como el proceso de paz con las Farc, la crisis política en Venezuela y el confuso panorama para la contiendo electoral de 2018, la cantidad de candidatos para las próximas elecciones reflejan un gran descontento e inseguridad, aumentando para algunos el nivel de desesperanza.

Resultan particularmente indignantes, las capturas del secretario de seguridad de Medellín, Gustavo Villegas por vínculos con bandas criminales y la del ex-fiscal anticorrupción Gustavo Moreno, un funcionario de la justicia cuyo propósito es precisamente trazar una estrategia de lucha contra la corrupción y respetar una política pública de la entidad tan importante que representa.  
Sorprende que un penalista muy preparado, graduado de una buena universidad y reconocido por formar parte de la defensa de procesos de personajes reconocidos durante su experiencia como litigante, traicionara la confianza del actual Fiscal General de la Nación, quien lo considero para ocupar tan importante cargo, creyendo en sus calidades profesionales y éticas, y quien lo considero idóneo para ser el Fiscal que lucha contra la corrupción.  Estamos definitivamente mal, cómo lo dije yo en una anterior columna, los valores se encuentran en cuidados intensivos. Qué dolor de patria. Verdaderamente siento una tristeza profunda al ver personas que ocupan cargos nacionales de gran relevancia, tan implicados en hechos lamentables de corrupción y delincuencia.  Ver jueces y fiscales involucrados en malas conductas y cometiendo descaradamente actos de corrupción, evidencian cada vez más que el País pasa por una de sus más grandes crisis y se vislumbra una gran descomposición a todos los niveles. Es esencial que estos hechos nos hagan reflexionar y actuar para prevenir estas situaciones tan vergonzosas.  Se pregunta uno cómo, pues empezando por denunciar y protestar tanto la gente que está en el sector público y en el privado cuando detecten signos de corrupción. 
Es claro que en los últimos años la corrupción ha aumentado, pero también es necesario hacer un reconocimiento a que la visibilidad de tantos hechos de corrupción, se deben a la efectividad de las investigaciones de nuestros órganos de control y la implementación de nuestra Ley anticorrupción que está previniendo la impunidad en este tipo de conductas, dejando al descubierto los escándalos. 
De cualquier manera, es fundamental que se fortalezcan las medidas y las herramientas para que nuestros investigadores continúen por terminar de incriminar y capturar a todas las personas que se vean involucradas en accionar delictivo. 
El exceso de ambición y los intereses particulares de unos pocos, están sin duda erosionando sus principios morales y tristemente nuestra sociedad se ve inmersa en gran deterioro y se empieza a resquebrajar la estructura sólida de nuestras instituciones poniendo en peligro la estabilidad de nuestro aparato estatal. Lo que más preocupa es la afectación de la credibilidad de los colombianos. 

Los Colombianos debemos luchar para fortalecer la institucionalidad y hacer respetar nuestras instituciones. El trabajo debe hacerse mancomunadamente, se debe empezar a impartir políticas serias de prevención y se debe crear en los colegios una cátedra para que los estudiantes aprendan de nuevo estas normas esenciales de ética y comportamiento para evitar que cuando sean profesionales incurran en estos hechos.
La falta de ética es inaceptable. Algunos piensan que no está mal robar al estado, estas situaciones no nos han dejado progresar.  Un país con tanto potencial como el nuestro con tanta riqueza natural, se desperdicia por culpa de personas que atracan sus arcas debilitando los presupuestos asignados para las entidades, estas personas no son conscientes de tantas necesidades de nuestro pueblo y solo piensan en sus ambiciones personales.  
Me sorprende tanta indolencia y tanto descaro, pero lo que más me sorprende es ver como aprendemos a vivir con eso ignorando estas noticias, como si estuviéramos dormidos o anquilosados ante tantos sucesos, es como si a la gente le pareciera normal todo lo que suceda, es tanto que no les extraña ni los impacta. Los actos de corrupción comienzan por volver a los colombianos apáticos y no reactivos frente al tema como uno esperaría.  
En ocasiones pienso que el dicho de muchos que dicen que "Colombia es el País del Sagrado Corazón", pues no es tan descabellado, aquí pasan tantas cosas y al poco tiempo la gente pierde la memoria frente a la gravedad de estos hechos tan lamentables de corrupción.

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