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Opinión/ Creado el: 2018-03-17 12:13 - Última actualización: 2018-03-17 12:13

Al ritmo de la contaminación

Escrito por: José Eliseo Baicué Peña
 | marzo 17 de 2018

Siempre la contaminación ha sido un problema para el hombre.  Cuando deja de ser nómada, y establece los primeros caseríos, nuevas fuentes de contaminación peligrosísima han aparecido como producto de las nuevas industrias y de nuestra era atómica que afectan local, ciudadana, nacional y continentalmente al ser humano haciendo necesaria la defensa mundial en todos los niveles.

En el contexto global del momento, se habla constantemente de la contaminación ambiental, de la disminución del caudal de las aguas, del deterioro de la capa de ozono, de los efectos de la exploración de hidrocarburos y minas, entre otros.  Y claro, pues todos, conscientes o no, todos desde los diferentes ángulos aportamos algo a la destrucción paulatina del planeta.    

En nuestro país el panorama no es tan halagador, pues el nivel de contaminación ha ido aumentando de manera tal que en vista de esta problemática se han formulado leyes para la gestión ambiental; y para ser más específico, en nuestra ciudad de Neiva se empieza a ver una variedad de contaminaciones, que no hay que envidiarle a ninguna otra ciudad.   La creciente expulsión de humo por parte de los vehículos, los lugares donde se depositan sendos arrumes de basuras, el poco sentido de pertenencia con el río Magdalena, el desperdicio indiscriminado de agua potable para el lavado de carros, y la continua tala de árboles con diferentes propósitos, son algunos claros ejemplos.

Y por supuesto, que todo esto está íntimamente ligado al calentamiento global y al desastre ecológico.  Es por eso que para muchos ecologistas el principal daño al medio ambiente es debido al calentamiento global, y aunque todavía no se sabe con exactitud qué porcentaje de ese fenómeno se debe a las emisiones de contaminantes en los países industrializados, y cuánto a un proceso natural que se presenta periódicamente en la tierra, culpan de ese calentamiento a los países más desarrollados. 

Algunos expertos en estos temas, culpan al sistema capitalista del deterioro al medio ambiente.  Según ellos, esto es falso, la caída del Muro de Berlín dejó claro, al comparar las economías de las dos Alemanias, que la que vivió con un sistema socialista o centralmente planificado, emitía mucha más contaminación por habitante que la Alemania capitalista.  La falta de desarrollo, el atraso tecnológico y la ausencia de innovaciones, que dejó ver la caída del Muro de Berlín hace 28 años, muestra que los capitalismos monopólicos de estado generan más contaminación que los sistemas de mercado.  En la Alemania socialista la mayor parte de la población se calentaba con carbón, prohibido en la Alemania capitalista, por ser altamente contaminante.  En la Alemania socialista hasta 1989, todavía la mayoría de los autos circulaba con motores de dos tiempos, tecnología anterior a la Segunda Guerra Mundial, que contamina 90 veces más que los autos usados en la Alemania capitalista.

Claro que si miramos otro tipo de contaminaciones, como la basura y el agua sucia, vemos que en los países emergentes, como Colombia, con grandes dosis de estatismo, importantes sectores de la población beben agua contaminada y literalmente viven junto a sus excrementos.  

Es esta la situación del mundo hoy por hoy.  Las situaciones que observamos a diario, evidencian que actualmente se sufre con mayor intensidad en los países que practican el capitalismo monopólico de Estado.  Mientras donde funcionan los mecanismos de mercado, los que implican respeto al derecho de propiedad, se genera menos contaminación en relación al bienestar obtenido.  Con todo este panorama, ¿cómo es posible que en el Huila se permita la circulación de colectivos, camiones, taxis, automóviles particulares y, por supuesto, motocicletas, que dejan a su paso una estela de humo?  ¿Qué hacen las autoridades?  Estoy empezando a creer que estos temas no importan a la clase política y gubernamental.  Qué tristeza.


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