Al rescate de la república
Escuché con suma atención los debates presidenciales de los días jueves en CITY TV y viernes en CARACOL TV. El primero estuvo centrado en las posturas ya ampliamente conocidas de cada uno de los candidatos, sin mayor controversia entre ellos, reflejando el candidato DUQUE una gran seguridad y claridad en sus propuestas y la tranquilidad que le da el hecho de ir de primero, con una amplia mayoría, en todas las encuestas realizadas desde hace ya algunos meses.
El debate de CARACOL TV estuvo más afortunado en su conducción y en su desarrollo, en donde los candidatos PETRO, FAJARDO y VARGAS, echaron todos sus restos en busca de un segundo lugar que le permita a uno de ellos pasar a una segunda vuelta, si es que la hay, por el gran respaldo que ha recibido la formula IVAN DUQUE y MARTHA LUCIA RAMIREZ.
El candidato DE LA CALLE estuvo desconcertado en ambos debates, dirigiéndose según él, al electorado Colombiano que no ha sido consultado en las encuestas, sin darse cuenta que ello es consecuencia del escaso respaldo que ha tenido su aspiración, debido en buena parte a las excesivas concesiones que le dio a las FARC en el acuerdo de paz, a los recíprocos incumplimientos de lo allí pactado y al gran desprestigio del presidente Santos, quien escasamente llega hoy al 14% de aceptación entre los Colombianos.
Fue evidente la angustia expresada por FAJARDO, el de la falsa imagen, el de los “crespitos” como lo llama Álvarez Gardeazabal; de PETRO, a quien le chilla la corbata y a quien le tocó retractarse del anunciado desconocimiento de los resultados electorales; del candidato VARGAS quien no ha podido deslindarse, por más esfuerzos que haya hecho, del gobierno de Santos. En esta oportunidad, la maquinaria no le va a funcionar.
Debemos advertirle al doctor DE LA CALLE que no es el “fantasma del Castro-Chavismo” lo que ha impulsado la candidatura de DUQUE. Es el rechazo al populismo que representan PETRO y FAJARDO.
Recordemos una vez más la definición de populismo: “Atajo por el cual jugamos con las pasiones, ilusiones e ideales de la gente para prometer lo que es imposible, aprovechándose de su miseria, dejando por fuera, absolutamente, toda la razón y la lógica en la toma de decisiones; juega con la necesidad de los pueblos para imponer la dictadura”.
DUQUE rescatará la Republica, bajo el imperio de la legalidad, como lo ha prometido con profunda convicción.
