Al oído del señor Procurador
La Procuraduría en tiempo récord y como nunca antes se había visto suspendió de manera provisional de su cargo al alcalde de Palermo Víctor Ernesto Polanía.
Tácitamente lo está sacando de manera definitiva, debido a que a todos los alcaldes del país les queda menos dos meses para terminar su mandato constitucional.
Lo acusa de participar en política y de manejar recursos del municipio con el mismo fin, asunto que está vedado a los funcionarios por la misma Constitución Política y las demás normas legales.
No creo que haya nadie que esté en contra de las investigaciones de los organismos de control, ni de los castigos que puedan sobrevenir de procesos de esta naturaleza.
Tampoco pretendo defender ni mucho menos condenar al alcalde Polanía, que entre otras cosas, ha sido catalogado como buen alcalde y porque la investigación apenas comienza y aún no se le ha probado ningún cargo en concreto.
Ni mucho menos de manera oportunista voy a caerle al caído como suele ocurrir con muchos individuos en tiempos electorales, en beneficio de determinada campaña política.
Llama la atención sí, porque es la primera vez desde que me conozco, que el agente del Ministerio público toma una medida de esta envergadura contrarreloj, que por rara se especula puede estar buscando un efecto exprés electoral ya que suspende del cargo a un funcionario importante.
Contrasta, porque la queja fue hecha hace menos de 8 días, pese a que existen numerosos procesos en cola que duermen el sueño eterno en los anaqueles de ese despacho. Por esa razón ya nadie cree en esas investigaciones que casi siempre terminan literalmente en nada.
Desentona con otras quejas sobre las que se le ha pedido, se le ha insistido, se le ha clamado y hasta rogado a la procuraduría para que la reciban, o se adelante una investigación o se tomen decisiones en temas concretos de bribonadas cometidas por funcionarios y el Procurador se queda callado y ni quiera se pronuncia.
Por el acápite anterior, da la impresión de que puede haber complicidad de algunos funcionarios de la procuraduría en algunos casos en los que hasta franquean a los quejosos y les ponen muchas trabas para que finalmente desista de interponer su acción cuando saben contra quien va, como ha ocurrido muchas veces.
La Procuraduría justifica la medida cautelar de suspensión del alcalde de Palermo, porque según el investigador su ejercicio podría interferir en el proceso disciplinario.
Sin embargo, es preciso preguntar, ¿porque el Procurador no ha tomado una decisión similar suspendiendo del cargo al Personero de Neiva, acusado de interferir contra la campaña del candidato Gorky Muñoz?.
El Procurador es el garante de los derechos humanos y el agente del ministerio público en el municipio y su interferencia es grave.
O, respecto de los funcionarios de la alcaldía y el propio alcalde Rodrigo Armando Lara, que siendo investigados por la Procuraduría manejan a su antojo los temas del estadio y otras actividades oficiales inmersas en investigaciones penales, fiscales y disciplinarias, y ahora los acusan de hacer política abiertamente.
O, porque el Procurador no se pronuncia sobre todas la quejas formuladas en Empresas Publicas y su ex gerente Cielo Ortiz, actual candidata a la alcaldía de Neiva, o por la manera como están manejando los 30 mil millones del endeudamiento para el alumbrado público.
El propio Procurador General de la Nación Fernando Carrillo Flórez, expidió una directiva para el cumplimiento de reglas sobre participación en política de servidores públicos en las elecciones territoriales de 2019 y anunció severidad para los infractores, de manera que “manos a la obra”.
Y termino recordándole al procurador un escrito del ex magistrado del Consejo de Estado Carlos Galindo Pinilla, que usted mismo resalta “Solo mediante la publicidad de las actuaciones de los funcionarios estatales se hace posible el control que la opinión pública tiene derecho a ejercer sobre sus gobernantes”.
