Ahora entendemos porque
Por Luis Humberto Tovar Trujillo
En el Ecuador, acaban de caer dos ministros por todo el tema relacionado con el secuestro, rescate frustrado y muerte de los periodistas del Diario El Comercio, a manos de “Guacho”, el narcoterrorista de las Farc, que opera en esa zona limítrofe entre Colombia y Ecuador. Zona, además recordada, de una parte, por haberse realizado el operativo militar exitoso que condujo a la muerte de Raúl Reyes, y de otra, por haberse vuelto un volcán por el otrora presidente Correa, quien, siendo cómplice de las Farc, arremetió contra el presidente Uribe por haberse realizado dicha operación militar en territorio ecuatoriano.
Los conceptos modernos del derecho internacional conducen a que los ciudadanos somos ciudadanos del mundo entero, y en consecuencia podemos deambular por el país de nuestras preferencias, sin limitación alguna, donde en un futuro la cedula de ciudadanía, será el documento legitimo para todos los efectos, que sustituye al pasaporte y la visa en determinadas naciones, como requisito para el tránsito entre ellas.
Desafortunadamente el delito internacional, básicamente el narcotráfico y todo lo que este conlleva, han retrasado este avance en la concepción de la ciudadanía moderna, y en contraprestación, podemos decir que, la persecución del delito y su internacionalización en cualquiera de sus modalidades, ha llevado a la evolución obligatoria de esta parte del derecho, en el sentido de obviar los límites geográficos físicos entre las naciones, a cambio de su persecución y erradicación, como una alianza estratégica no necesariamente pactada a través de tratados internacionales, sino convenida como un derecho superior al derecho escrito, podremos llamarlo, como una extensión del derecho natural, en cuanto que implica el afán de la humanidad por su propia supervivencia.
Los episodios de la frontera recientes ratifican que Correa como presidente del ecuador, jamás tuvo razón en reclamar de Colombia y su gobierno, respeto por los límites físicos con la operación mencionada, precisamente por estar de por medio la supervivencia humana en ambos países, amenazada por el delito y los delincuentes, amparados por el gobierno cómplice del terrorismo como el ecuatoriano en su momento.
Otro será el momento para evaluar la sentencia de nuestra vergonzosa corte, al negar valor probatorio a las pruebas recaudadas en dicha operación militar, que hubiera servido para haber aclarado muchas verdades sobre la farcpolitica, investigación a la que siempre se negaron las autoridades judiciales nuestras, omisión que hasta ahora entendemos, por su manifiesta politización y corrupción.
