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Opinión/ Creado el: 2018-03-07 11:59 - Última actualización: 2018-03-07 11:59

Agonía de las democracias

Escrito por: Froilán Casas
 | marzo 07 de 2018

El hombre dentro de su evolución cultural, después de terribles errores, descubrió el mejor sistema de gobierno: la democracia. Sin embargo, es un sistema muy frágil, no por el entramado del mismo, sino por la ambición del hombre, la idolatría del poder. Desde que los griegos y en concreto los atenienses cuatro siglos antes de Cristo, la saborearon, ha tenido muchos altibajos. La ambición humana comete  atrocidades. Es más, en nombre de la democracia, se han cometido y se siguen cometiendo horrendos atropellos a la dignidad de la persona humana. Muchos son demócratas cuando están luchando por el poder y tienen discursos cargados de participación y de respeto por todos; pero, en llegando al mismo, se quieren perpetuar en él, resultando los más viles tiranos. ¡Líbrame, Señor, de los resentidos sociales! No hay peor verdugo que aquél que ha sido esclavo. La venganza del que se ha creído víctima, no tiene límites. ¿Cómo es posible que se llamen demócratas aquellos países en donde sus gobernantes llevan décadas? Imagínese usted: cuando la Alemania de la postguerra quedó dividida, se llamó República Democrática alemana a la que tenía un monopolio de partido y, la otra Alemania, se denominó, República Federal Alemana, -en esta sí existían alternancia de partidos en el poder, en la otra no-. ¡Qué ironía, qué paradoja! La perpetuación de un partido en el poder es la violación más flagrante a la democracia. Donde no hay garantías para todos los partidos, no hay democracia. Hay personas que se creen los “mesías” y se parapetan en el poder, masacrando a la oposición, calificando a quien piense lo contrario, con los peores epítetos. La gente sin criterio o por satisfacer la necesidad primaria de la comida, la vivienda, la educación, etc., se vende por un plato de lentejas. Puede más el hambre que el pensamiento. Los tiranos tienen al pueblo a ración de hambre, es una nueva forma de esclavitud. Con todas las fallas que hemos tenido en nuestra democracia, hay que seguir defendiéndola. Hay que seguir caminando hacia la madurez democrática, comenzando por los electores que deben ser críticos y no dejarse domesticar, alienar por la retórica de quien grita y su conducta moral está lejos de sus palabras. La cacareada independencia de las ramas del Poder Público, está lejos de ser realidad. Los Órganos de control del Poder Público deben estar en manos de personas con alta solvencia moral y académica y, a la par, que pertenezcan a un partido distinto al del Presidente de la República. La rama judicial debe juzgar, no legislar; el protagonismo de la misma está en los fallos, no en las propuestas legislativas. Como su nombre lo indica, el legislativo elabora leyes. ¿Por qué, en la práctica, ha descuidado este protagonismo? Se debe buscar un mecanismo que permita la elección de los magistrados y jueces, ajeno a las intervenciones del ejecutivo y legislativo. ¡Cuidado que los jueces sean elegidos popularmente!  ¡Cuántas manipulaciones habría! En las democracias maduras coexisten armoniosamente los diferentes partidos y todos caben en la discusión, unidos en la búsqueda del Bien Común. Si no somos demócratas, podemos caer en una tiranía.

+ Froilán, obispo de Neiva


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