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Opinión/ Creado el: 2018-05-01 01:13 - Última actualización: 2018-05-01 01:13

Actuemos corresposablemente contra las drogas

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 01 de 2018

Por Coronel Nelson Quiñones Manchola

 

 

El tráfico local de estupefacientes desde una perspectiva de fenómeno urbano de afectación a la seguridad ciudadana, ha sido el catalizador de otras problemáticas de impacto como los hurtos, las lesiones y los homicidios. De igual forma se evidencian consecuencias más allá de la apreciación cotidiana, relacionadas con el daño al tejido social en la perspectiva de salud pública a partir de la adicción a las drogas y por ende una vulneración a la familia como núcleo fundamental de la sociedad; un impacto negativo que no tiene diferenciación de estrato social, raza o religión.

 

Es por esta razón que la guerra contra las drogas es de todos, más ahora que el fenómeno se ha tornado cambiante incluso innovador, puesto que busca cada vez generar mayor demanda: actualmente, existen múltiples sustancias, que son desconocidas por muchos que vienen incursionando especialmente en ciudades capitales, como son el caso de las drogas de síntesis o nuevas sustancias psicoactivas (éxtasis, anfetaminas y metanfetaminas), utilizando presentaciones que fácilmente pueden pasar inadvertidas para los padres de familia mediante un pedazo de papel, en el caso del comúnmente llamado “trip” o “ácido”.

 

Esta dinámica obedece a que el fenómeno del tráfico de estupefacientes desde una visión mercantil, debe satisfacer la permanente demanda y crearla en aquellos entornos donde no la hay; llevándonos a repensar integralmente el problema, y plantear mejoras y desafíos en materia de administración de justicia, rehabilitación del consumidor y quizás lo más importante prevenir.

 

Desde la perspectiva Institucional, la lucha se ha centrado en buscar afectar todos los eslabones del tráfico de estupefacientes en los ámbitos trasnacional, regional y local, enmarcados en lo que fenomenológicamente se conoce como la “oferta del producto” mediante organizaciones responsables no solo del tráfico de estupefacientes, sino también de delitos conexos (homicidios, lavado de activos, lesiones, hurto, instrumentalización de NNA, entre otros).

 

Cabe resaltar, que pese al compromiso y la lucha de la institucionalidad contra el problema de las drogas, especialmente en cuanto al narcomenudeo, ésta parece en ocasiones infructuosa a pesar de las operaciones estructurales y de impacto. Una muestra de este esfuerzo ha sido la desarticulación de siete grupos de delincuencia común organizada dedicados al tráfico local de estupefacientes desde 2017 que significaron 95 personas capturadas, así como la incautación de 214 kilos de base de coca, 25 kilos de bazuco, 21 kilos de cocaína y 1.500 kilos de marihuana.

 

Ahora bien, en el ámbito de la prevención, atendiendo las políticas internacionales contra las drogas, la Institución ha concentrado esfuerzos en reducir la “demanda” desde un enfoque comunitario y preventivo, materializado a través de diferentes procedimientos de prevención y educación ciudadana, que se han focalizado

especialmente en instituciones educativas para impactar a las nuevas generaciones en cuanto a crear conciencia de las afectaciones para la salud mental y física derivado del consumo de estupefacientes.

 

A la postre, la corresponsabilidad con los padres de familia juega un papel determinante en la prevención de la adicción a tempranas edades, así como el rol que juega cada individuo en la sociedad, bien sea por familiaridad o profesión como el caso de los docentes, o porque como vecino, conocido o amig@ empieza a percibir signos de alarma para que la Institucionalidad con sus respectivos programas actué en defensa


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