Actividades priorizadas
La situación social y apremiante en que se encuentra la sociedad colombiana por la propagación exponencial del Covid19, está generando un deterioro progresivo de la calidad de vida de las familias que se encuentran confinadas en sus hogares y que tiene paralizada la dinámica productiva en nuestro territorio. A pesar de que la respuesta gubernamental ha sido contundente, no se ha logrado a través de las medidas asistencialistas, la superación de la satisfacción de sus necesidades básicas. Todos sabemos que los presupuestos oficiales son finitos y no alcanza para todos los hogares, el suministro de las ayudas.
Ante esta dicotomía, el gobierno nacional tomó la decisión de ampliar el periodo del aislamiento preventivo obligatorio hasta el 11 de mayo del presente año, con la salvedad de que se van a permitir la posibilidad que los sectores de la construcción y la manufactura puedan iniciar sus actividades, previo el cumplimiento de algunos protocolos de bioseguridad.
El coronavirus nos hace repensar la situación que vive la sociedad colombiana y nos hace reflexionar a algunas preguntas básicas y esenciales. Una de ellas, tal vez la fundamental, es la referente al hambre. ¿Puede una sociedad dormir tranquila cuando hay personas, sufriendo de hambre? La respuesta debe ser negativa. Esta situación motivó al presidente Iván Duque Márquez y a su equipo de trabajo para tomar esta decisión, que va a permitir a recuperar la generación de ingresos en estos sectores, que más dinamismo presentan dentro de la estructura del PIB nacional.
Esa es una de las deudas de las que no podemos escapar. Ahora, el reto es que esos trapos rojos que se han visto en tantas casas de Colombia, y que seguirán multiplicándose, simbolizando un clamor por la falta de alimentación básica, de recursos para subsistir, no se conviertan en la bandera de la crisis.
Actualmente en el país se encuentran proyectadas grandes obras de infraestructura, que se encuentran totalmente paralizadas por el aislamiento social. Este sector, junto al manufacturero constituye una fuente de empleo importante y le imprime dinamismo a por lo menos una decena de sectores adicionales. Lo que suceda con las obras dependerá en gran medida de la concertación y del acatamiento a las normas de protección para sus trabajadores por parte de los contratistas.
Aunque algunas de ellas son prioritarias, es indispensable que se no se detenga esta importante locomotora de generación de ingresos. Ante tal reto, debe quedar claro que salir de la crisis, dependerá mucho de que el gobierno nacional y los entes territoriales puedan inyectar recursos por vía de obras públicas, con todo lo que ello implica.
