martes, 07 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-05-19 11:44

Absurda polarización

Escrito por: Editorial | mayo 19 de 2019

Durante las últimas semanas, la opinión pública se va venido polarizando por la falta de definición jurídica del exguerrillero Jesús Santrich, porque supuestamente se encontraría comprometido por el delito de narcotráfico, ocurrido después del 1 de diciembre de 2016, cuando se firmó el Acuerdo Renegociado de paz. En una verdadera tormenta política se ha convertido la decisión de la JEP de negar la extradición de Jesús Santrich a los Estados Unidos. Lo anterior desencadenó la renuncia irrevocable del Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez Neira y de la Vicefiscal María Paulina Riveros, ante este fallo que se considera una afrenta y un desafío jurídico a la Constitución Política de la Nación. En su dictamen, le brindó la garantía de no extradición al ex miembro del Secretariado.

Pero una vez conocida la decisión de la JEP, en menos de 24 horas se presentó un revuelo por la breve liberación y la inmediata recaptura de Seuxis Paucias Hernández Solarte, alias Jesús Santrich, el exjefe de las Farc. Este hecho judicial ha causado un revuelo político en todo el país. Todos conocemos férrea posición del gobierno nacional frente a esta situación. Los sectores que apoyan al presidente Duque no descansarán hasta extraditar a los Estados Unidos a este guerrillero desmovilizado.

Lo que, si es inaudito, es que las redes sociales y en los diferentes medios de comunicación, estén inundadas de opiniones encontradas frente a este suceso judicial. Han generado una serie de controversias frente a la suerte judicial de un delincuente que en otrora se caracterizó por ser uno de los más sanguinarios asesinos, violador, traficante de droga, terrorista, entre otros, que atentaron contra el bienestar de la sociedad colombiana durante más de cinco décadas. No es posible que se esté generando un ambiente hostil contra las instituciones democráticas del país, haciendo comparaciones detestables como si fuera un héroe de la patria.

No hay derecho que las nuevas generaciones estén colocando a los narcoterroristas de la talla del Paísa e Iván Marques, al mismo nivel de los próceres de la independencia. Hay necesidad de releer la historia de los últimos 50 años, para que se conozca la verdad, sobre el actuar delictivo de estos personajes que han provocado el más grande daño a las familias que en algunas regiones del país, estuvieron azotadas por la más grande violencia narcoterrorista provocada por estos personajes que todavía no se han reinsertado a la civilidad colombiana. La majestad de la justicia tendrá la última palabra. No podemos caer en esta absurda y detestable polarización.