A Salvar la economía del país
POR HAROLD SALAMANCA
Uno de los sectores más afectados globalmente por la causa de la pandemia, es el sector turismo, y especialmente la aviación comercial. Según la Asociación Internacional del Transporte Aéreo, IATA, las pérdidas calculadas para el año 2020, ascenderían a US$314 mil millones, para todas las aerolíneas del mundo.
Esta es una situación a la que no escapan las aerolíneas en Colombia, máxime si hablamos de Avianca, la aerolínea con la mayor operación en Colombia, más de 100 años de vida corporativa, y la más antigua del mundo con operaciones ininterrumpidas. Según fuentes del sector, la crisis de la compañía no es nueva, los pasivos de la misma antes de iniciar la pandemia estaban cerca de US$5.000 millones, y a esta altura se estima que habrían crecido en US$1.200 adicionales.
La información mencionada muestra la trayectoria de la empresa de la que estamos hablando, también del tamaño de la crisis que está viviendo, hoy está en boca de los colombianos desde el momento en que el Ministro de hacienda hizo el anuncio sobre el préstamo por US$370 millones, que la Nación realizaría a la aerolínea, con recursos del fondo destinado para la atención de las personas en vulnerabilidad ocasionado por la pandemia. La anterior noticia ha generado manifestaciones de malestar, y cuestionamientos, sobre las razones que llevaron al Gobierno a tomar esta decisión y la transparencia del préstamo.
La economía del mundo y especialmente el sector de la aviación, enfrentará el reto más grande de toda su historia, por ello estoy de acuerdo con el apoyo anunciado por el Estado para Avianca, no porque sea esta empresa en particular la beneficiada, sino porque su quiebra provocaría un efecto dominó que involucraría a todos los actores que se sustentan en la industria aeronáutica y turística del país, y sería un claro y desafortunado mensaje para el entorno nacional e internacional, de la incapacidad del Estado para desarrollar acciones que permitan estabilizar su economía.
Por lo antes dicho, el plan de recuperación y las ayudas del Gobierno, deberían llegar a la medida de las necesidades de todos y cada uno de los sectores de la economía, con el fin de incentivar la competencia en igualdad de condiciones, recuperar los 5.4 millones de empleos formales que se han perdido, aliviar las cargas de grandes, medianos y pequeños empresarios, y dinamizar la economía.
