A recuperar la economía
Por Álvaro Hernando Cardona González
Antes de que llegara la pandemia causada por el Covid-19, Colombia era el país que en Latinoamérica más crecía económicamente. Lo hacía a una tasa del 3,3%; en el 2019 cuando el PIB aumentó 80 puntos básicos frente al 2018; actividades de comercio, transporte, alojamiento y comida tuvieron un aumento de 4,9%; la creación bruta de capital pasó de -3,2% en 2017 a 4,3% en 2019; el crecimiento de la inversión extranjera directa fue superior al 25% en el 2019; y el índice de reducción de la pobreza monetaria paso de 50% en 2002 a 27% en 2018. El 69% de la opinión pública tenía una imagen positiva de las empresas y un 65% sobre los empresarios del país. Ni hablar del empleo que para el 2019 tenía tasas muy positivas.
Pero llegó la pandemia y absurdamente con un recrudecimiento de la polarización y del sin-sentido-común. Varios estudios demuestran que la lectura no aumentó drásticamente, pero el uso de redes sociales sí. Menos investigación, menos aprendizaje, pero más crítica destructiva, pesimismo y reclamo; menos construcción, menos aportes y menos dialogo.
Deja cosas positivas. Robusteció las comunicaciones (impresionante la confiabilidad que mostraron las comunicaciones inalámbricas y el internet); las redes móviles aumentaron ostensiblemente sus coberturas; se afianzó el teletrabajo (lo que a su vez traerá beneficios en descongestión de las ciudades, más oportunidades para desempeñar dos o más empleos simultáneos y más rendimientos en algunos oficios). Tampoco puede menospreciarse la formación, forzosa, pero muy benéfica, en uso de medios electrónicos por segmentos de la población que no los usaban, especialmente en el campo rural y segmentos de edad poblacional. El comercio, los alimentos, y otros servicios ya no podrán dejar los canales transaccionales electrónicos; facilitan la vida de los colombianos. Incluso las rentas públicas saldrán favorecidas porque el aumento de la bancarización y mayor visibilidad de las transacciones disminuirá la evasión.
El trabajo en casa también trajo consigo un aumento de la actividad pública. ¿Quién lo creyera? Se está trabajando mucho más en el sector público que antes, hay más control en los resultados y disminuyen algunas causas de corrupción.
¿Qué queda? Echar para adelante con todo y con nuevas maneras de hacer las cosas. Ya no basta entregar un producto, hay que darle valor al servicio, al empaque, visibilizar los esfuerzos colectivos para producirlo. Dejar de discutir y trabajar con protocolos de bioseguridad. Creer, confiar y adquirir lo nuestro. Disminuir las compras de productos foráneos cuando los producimos en Colombia y aumentar la productividad agropecuaria para generar excedentes exportables. ¡Podemos!
