miércoles, 01 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2020-05-06 07:05

A reactivar la economía

Escrito por: Froilán Casas
 | mayo 06 de 2020

 

No es hora de buscar culpables. Hay mucha gente que se queja de todo y no aporta nada, suelen ser los resentidos sociales que aparecen en todos los escenarios, infortunadamente. ¡Qué molestos son esta clase de especímenes! Todo lo cuestionan y si los ponen a liderar, son pésimos administradores. El enemigo es común: la pandemia del horrible coronavirus! Todos a luchar mancomunadamente.

De la gente tóxica, ¡líbrame Señor! Después de este necesario aislamiento, pues a trabajar. ¡Cuidado que el remedio puede resultar peor que la enfermedad! Las políticas asistenciales son indispensables en este momento. Pero, cuidado con seguir con ellas.

Llevamos doscientos años aplicando políticas de beneficencia, ¿cuáles son los resultados? Para los politiqueros de turno ha sido el mejor ambiente para expresar y “convencer” con sus discursos demagógicos. Un pueblo con hambre y miseria es víctima de los encantadores de serpientes. No cabe duda, la prioridad en el momento es la salud.

Todo lo que se haga en favor de los servicios de salud, es poco, frente a la terrible realidad que padecemos. Este virus que estamos sufriendo es un SOS para capacitar cada vez más a los profesionales de la salud, mejorar la infraestructura hospitalaria en términos de planta física, equipos y ampliación de cobertura. Pero, por favor, por el momento, nos tocó “convivir” con la horrible enfermedad. ¡Cuidado!, que el indispensable confinamiento no acabe con la economía.

Si no nos mata el COVID 19, nos mata el hambre. Las consecuencias de este infortunado pero necesario aislamiento, son desastrosas: desempleo en grado superlativo, hambre, miseria. Por uno o dos años, si sabemos manejar con inteligencia esta pandemia, viviremos una economía de sobrevivencia.

Después de las medidas sanitarias, las medidas económicas son urgentes. Las autoridades deben actuar con inteligencia y firmeza. La Europa de la postguerra nos da un gran ejemplo.

El Plan Marshall que ofreció a la maltrecha economía de los países que padecieron la guerra,  13.000.000 millones de dólares, fueron invertidos en proyectos productivos. No fue un subsidio a la mendicidad, sino un subsidio a la productividad.

Europa en dos décadas llegó a indicadores económicos altamente positivos, más allá de lo esperado. Se reactivó la economía en forma asombrosa, llegó a cero el desempleo; hasta el punto que Alemania y Francia tuvieron que importar mano de obra de España, Portugal y Argelia. Inglaterra importó mano de obra de algunas de sus antiguas colonias, especialmente de la India y de algunos otros países asiáticos. ¿El secreto? Trabajo productivo.

En Colombia se hubiese invertido ese aporte en un 80% en asistencialismo y un 20% en peajes de corrupción. Por eso, nunca saldremos de la pobreza.  Aquí seguimos la cultura de lo que nada nos cuesta, hagámoslo fiesta.

Una política agraria es prioritaria, sin  comida no hay vida. Dios nos ha dotado con unas tierras en un alto porcentaje, aptas para la agricultura. Por favor a incentivar al pequeño y mediano productor, a fortalecer la pequeña y mediana industria: préstamos blandos y asesorados para que sean productivos. Pero sin un gran componente ético, no saldremos de la pobreza.

¡Cuidado con la viveza criolla! ¿Necesitaremos de un Lee Kuan Yew?