miércoles, 08 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2018-11-28 01:14

A propósito de una pila

Escrito por: Froilán Casas
 | noviembre 28 de 2018

Gracias, Señor Alcalde de Neiva. Se le ha hecho mantenimiento a la pila o fuente ubicada en el parque Santander. ¡Qué buena cosa! Vemos con placer el surtidor de agua que genera un espectáculo especialmente en las horas nocturnas. Esperamos que los vándalos, los pillos no la destruyan.

La falta de cultura ciudadana es colosal. ¡Qué tristeza! No nos gusta ver un rostro limpio, un parque hermoso, un jardín lleno de flores. A pesar de colocar canecas, la gente bota la basura en las zonas verdes, en las calles: los niños lo hacen y sus madres les aplauden tal grosería. Tenemos una cultura anárquica: sin Dios ni ley. Hoy está prohibido corregir; el libertinaje no conoce límites, las reglas de convivencia se quebrantan a la vuelta de la esquina. Tenemos un Código de Policía muy gaseoso. No se puede urgir el cumplimiento de la ley so pena de ser descalificado por la interpretación de la misma ley. ¿Qué pueden hacer los señores alcaldes para defender el espacio público? Aquí impera la ley del más fuerte, parece un salvaje Oeste.

Faltan gobiernos fuertes que hagan respetar la ley si no, nos gobiernan los más fuertes. Falta un verdadero equilibrio de poderes en donde en forma coordinada se haga cumplir la ley. La dictadura de una rama del Poder Público frena la madurez democrática. Países como Singapur, Corea del Sur, Suiza y Japón son una muestra de cultura ciudadana. Allí el pillo, el bandido la paga. La impunidad es una de las grandes causas de la delincuencia. No se trata de llenarnos de fuerza policial, la cultura ciudadana se da ante todo en la educación, pero una educación con ejemplo, lo demás son normas sin alma. ¿Qué puede hacer nuestra fuerza pública con tanta impunidad? Por favor, cero tolerancia a la delincuencia. Claro, las cárceles deben ser lugares de rehabilitación, no escuelas del delito.

Estamos cansados con tanta permisividad en casi todos los sectores de la sociedad. Veamos una muestra de este universo de mediocridad. Colombia ocupó el puesto número 58 entre 70 países medidos en las pruebas PISA, Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos, evalúa el desarrollo de las habilidades y conocimientos de los estudiantes de 15 años a través de tres pruebas principales: lectura, matemáticas y ciencias. La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, OCDE, aplica este examen estandarizado cada tres años desde el año 2000 y en cada una de las aplicaciones profundiza en una de las tres áreas mencionadas.  Entonces, ¿dónde está nuestra educación? Con una cultura permisiva, nunca llegaremos a la excelencia.

Aquí todo se puede hacer, todo se puede decir, no importa a quién hiramos, no pasa nada. Todo es: “Libre desarrollo de la personalidad”. Aquí los padres no pueden corregir a los hijos pues se los puede quitar el ICBF. Por combatir un mal real, llegamos a un mal mayor. Los códigos están llamados a recoger. Se encuentran  dos jóvenes haciendo el acto sexual en una aula escolar y ¡cuidado!, no se puede decir nada. Definitivamente, los pájaros les tiran a las escopetas.  Todo es: dejar hacer, dejar pasar.


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