A la memoria de José Vicente Vargas Salgado
Por José Israel Charry Calderón
“Educar es dirigir y dirigir es educar”
Así tituló su columna, publicada en el diario La Nación, Antonio Perdomo, por la cual nos aproxima a la semblanza de quien fuera un gran opita, un gran colombiano, pero, sobretodo, un maravilloso ser humano: el abogado, docente universitario y empresario José Vicente Vargas Salgado, quien cerró su ciclo vital hace dos años.
“La vida de José Vicente Vargas Salgadoes difícil de enmarcar. Traer su pasado, es combatir la pobreza; exponer su presente, es participar en las promociones de hombres; y ver su futuro, es invertir en el porvenir. Todo se funde en su constante presente: educar es dirigir y dirigir es educar. Educar y dirigir constituye para él la materialización del proyecto de vida. Es un "educar para ser más" en el "más allá" de la austeridad y el sacrificio y no en el "más acá" de la glorificación y el vacío de la existencia. Es un dirigir para el humanismo y el desarrollo, -el otro nombre de la paz-para generar actitudes capaces de motivar cambios de comportamiento y convicciones de que la persona y la comunidad son entidades en proceso -perfectibles pero no perfectas-.
La materialización del proyecto de vida se inicia en la infancia cuando recibe abundantes y sólidos valores cristianos. Llega a Bogotá lleno de sueños, igual que lo hiciera en varias oportunidades Antonio Nariño; y lo recibe don Tomás Rueda Vargas que le entrega su solidaridad actuante, con lo que redefine al hombre de provincia, dándole mayores posibilidades de ser. Su riqueza es la concepción de vida sustentada en virtudes y hábitos, y no en bienes materiales en los cuales nos apoyamos actualmente.
Su proyecto continúa entre la familia, la academia y la empresa. Por más de ocho lustros, sus universitarios reciben el arte de promover la convivencia y el derecho a ser inteligentes. En la empresa, sus profesionales reciben una ética de principios a cambio de una mentalidad utilitarista. Es la lucha por la justicia social. Hoy y mañana,
la vida de JOSE VICENTE VARGAS SALGADO se proyecta. Su actuar superó con creces su responsabilidad.
Sembró con principios cristianos el pensamiento y las acciones de varias generaciones. Invertir en el futuro exige la cultura de la verdad, para no abonar la corrupción; de la confianza, para gerenciar el liderazgo de los ideales, para fortalecer el espíritu; de la justicia, para lograr el bien común; de la paz, para superar la lógica del individualismo; del entusiasmo, para no envejecer y morir.”
