A exprimir la naranja del turismo
Por: Manuel Macías Arango
El reto del próximo gobernador del Huila será coordinar y articular las diferentes iniciativas creativas y culturales, de los emprendedores actuales y potenciales, para incorporar la Economía Naranja como uno de los nuevos ejes de desarrollo económico del departamento.
No se trata únicamente de plasmar iniciativas en un documento llamado "Apuestas Productivas", como se ha venido haciendo de forma decorativa por diferentes campañas políticas. Por el contrario, consiste en promover una visión clara y compartida de Economía Naranja con un propósito común de reactivación económica, donde participemos todos los actores en su estructuración, desarrollo y ejecución.
La articulación comprende la alineación de las estrategias de las cuatro fuerzas que actúan en la Economía Naranja: la academia, la empresa privada, el Estado y la comunidad. Esta articulación local debe alinear los objetivos regionales con los del Plan de Desarrollo Nacional del “Pacto por la protección y promoción de nuestra cultura y desarrollo de la economía naranja”, para así, contribuir al desarrollo económico y social. No más "paraísos por descubrir", vamos a construir este paraíso con visión de empresarios que queremos un Huila mejor y que nos duele el estado actual de la economía del departamento, que decrece año tras año y nos mantiene en el subdesarrollo económico y social.
La Economía Naranja, como visión empresarial, debe proveer una RUTA NARANJA que permita que nuestros turistas tengan interés en visitarnos y hacer del Huila un destino turístico pero es menester del gobierno departamental garantizar las condiciones básicas de infraestructura, vías de acceso y formación de talento humano en turismo, incluido el bilingüismo, con el fin de reactivar la economía de este sector.
Dentro de la Economía Naranja está el PATRIMONIO CULTURAL TURÍSTICO. Afortunadamente, el Huila cuenta con sitios naturales (Estrecho del Magdalena, Desierto de la Tatacoa y Salto de Bordones, entre otros) y culturales, herencia de nuestros antepasados, como el Parque Arqueológico de San Agustín, entre muchos otros de gran importancia y potencial.
Infortunadamente, la falta de visión, gestión y voluntad política de nuestros dirigentes y gobernantes, aunada a la corrupción, no ha permitido la construcción de vías de acceso e infraestructura básica para poderlos explotar turísticamente como debe ser y así generar desarrollo económico, bienestar social y mejorar la calidad de vida de la población.
Se han tenido los recursos necesarios pero estos no se han invertido en construir este paraíso para poder hoy tener un turismo de calidad con infraestructura y servicios adecuados para atender a los visitantes y turistas que, mayoritariamente, tienen que disfrutar de nuestras riquezas turísticas sufriendo la incomodidad de nuestras vías, una insuficiente oferta hotelera y de servicios turísticos, en nuestra descuidada y descuadernada Economía Naranja.
No todo está perdido, hay que trabajar, más que en vallas publicitarias donde nos invitan a descubrir el “paraíso” que somos, en la implementación de políticas públicas e iniciativas que garanticen las condiciones de una ruta naranja de calidad, para que nuestros turistas se alojen más tiempo, visiten más poblaciones, nos recomienden ante el mundo y regresen a esta hermosa tierra opita.
