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Opinión/ Creado el: 2018-05-11 12:59 - Última actualización: 2018-05-11 01:04

A decidir

Escrito por: José Israel Charry
 | mayo 11 de 2018

Por José Israel Charry Calderón

En dos semanas los colombianos podremos decir quién será el próximo Presidente de la República, de otra manera se hará en el mes siguiente, en segunda vuelta. Es lo establecido por la normatividad electoral. Sin embargo, seremos los constituyentes primarios quienes digamos, con las preferencias mayoritarias, para dónde queremos que vaya el país.

Después de firmarse  el acuerdo de paz con la guerrilla de las Farc, el tema del conflicto armado pasó a un segundo plano y ahora ocupa su lugar el de la corrupción que, por  fin, ha comenzado a ventilarse como el verdadero cáncer que carcome a Colombia hace años.

Un segundo lastre, producto del anterior, es el de la injusticia social. “Muchos guerrilleros han cambiado su propósito al desviarse hacia el narcotráfico y el terrorismo, pero el origen, la raíz del árbol de la violencia fue la injusticia social; y no es ningún remedio cortar las ramas, ni talar el tronco de ese árbol; la solución es arrancarlo de raíz, porque mientras haya corrupción habrá injusticia social, y mientras haya injusticia social habrá violencia” ha escrito con su singular talento el colega fundador y director de Casa sobre la Roca Darío Silva-Silva, y con él estamos de acuerdo.

El desaforado e insaciable apetito de los corruptos, léase del sector público, del sector privado o de ambos, ha generado la más profunda brecha entre “las dos colombias” de que hablaba el desaparecido ex presidente Alfonso López Michelsen.  Así, los ricos son cada vez más opresores de los pobres, llevando a éstos desde temprana edad a feriar su cuerpo, a ser instrumentos del microtráfico y, luego, a conformar las bandas delincuenciales y criminales que azotan a los ciudadanos de bien. Corrupción y violencia llevan a la injusticia social. ¿Entonces, qué hacer para que no crezca esa brecha a la que hemos aludido?. Votar y hacerlo conscientemente, sin vender el voto, sin ser idiota útil  de los corruptos, a quienes sólo importa el dinero, sin que cuente su origen.

Necesita Colombia, y se puede hacer, una nueva y limpia página de la historia para combatir la desigualdad y la injusticia social, por una educación para todos, por la salud, la seguridad, la lucha contra el narcotráfico, la minería que depreda la naturaleza, por un campesino que viva en el campo, que tenga acceso a una parcela, a un crédito, asistencia técnica, por una Colombia, no más humana, porque no la ha habido, por una Colombia humana.     


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