Bondadosos con la naturaleza
Esta semana terminó con varias noticias relacionadas con nuestro ambiente natural. Empezando porque pese a que este Gobierno ha llevado a cabo acuerdos con grupos armados ilegales los hechos violentos se multiplican como dichas organizaciones. Eso estaba cantado, pero no es motivo de esta columna. Lo es en cambio que dentro de estos actos de extorsión económica y jurídica, se destacó la voladura del Oleoducto Caño Limón-Coveñas que casó un daño inmensurable a corrientes hídricas de las cuales por supuesto se surten acueductos urbanos y rurales, y grandes extensiones agrícolas.
No hay bondad con nuestro entorno natural. Precisamente sobre esta virtud, queremos hacer comentarios. Pues ha dado mucho que hablar en varios países, incluido el nuestro, el libro The little book de kindess que procura demostrar que un acto humano de bondad al día puede cambiar las vidas de las personas. Bernadette Russell, la autora del libro, no solo describe su experiencia cuando se propone hacer un acto de bondad diario, no importa si es pequeño o grande, sino que describe también cómo empieza a notar que su vida es mejor y su espíritu se reconforta mejor para la cotidianidad.
Russell también se refiere a la bondad con la madre naturaleza. Y no solo en lo contemplativo, sino más que eso, en adelantar a diario acciones de bondad, de mejora o contribución con el medio ambiente. Esto por supuesto, tiene mucho que ver con la columna de la semana pasada e incluso con la anterior también, cuando comentamos los ejemplos y lecciones que en relación con la protección ambiental nos dejó el Papa Francisco en su paso por nuestro país.
La señora Russell menciona algunas acciones posibles, como comprar y consumir menos. Pero deja abierta la posibilidad de contribuir con acciones bondadosas a mejorar nuestro entorno natural, logrando a su vez mejorar nuestro espíritu y el aliento que nos mueve a vivir mejor. Por ejemplo, sembrar y conservar especies forestales, mantener las corrientes y depósitos de aguas, cuidar y aportar por los estudios científicos y las caracterizaciones biológicas (en el caso de la fauna), o destinar porciones de nuestras fincas a reservas naturales de la sociedad civil.
Son muchos los actos bondadosos con la naturaleza que podríamos describir. Y lo mejor es que estos actos no solo favorecen lo que nos rodea sino a la humanidad misma, pues mejorar la naturaleza es mejorar la calidad de vida y salud de todos los seres humanos, donde se hallen.
Debemos entender, como dice Bernadette Russell, que cada pequeño acto de bondad transforma el mundo. Puede entonces transformar el planeta donde vivimos y nos permite vivir sanamente.
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