viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-09-01 02:03

¿Tocamos fondo?

Escrito por: Ernesto Cardoso Camacho
 | septiembre 01 de 2017

Para responder este interrogante es necesario repasar un poco los últimos acontecimientos conocidos, todos inexorablemente ligados a la corrupción política que ha infestado los diversos niveles de nuestra organización social.

En el sector público existe ya contundente evidencia de que las tres ramas del poder, ejecutiva, legislativa y judicial, así como en los llamados organismos de control, campea galopante la codicia desbordada por el dinero y el poder. Son ellos el DIOS de ahora.

Preocupa también que en el sector privado se incrementan los desfalcos supermillonarios donde asaltan la buena fe de inversionistas y ahorradores, además de los sobornos que incitan a la contratación fraudulenta y a los sobreprecios que luego se reparten los corruptos. En los negocios ya la palabra no se respeta.                  

El caso más aberrante, sin duda alguna, ha sido el de ODEBRECHT, no solo por la dimensión de las cuantías que en dólares se han conocido sino también por la extensión de sus alcances. Pero además porque según las evidencias conocidas, los sobornos penetraron las campañas electorales, en el claro propósito de apoderarse de la contratación pública que desde luego se financia con los impuestos de los ciudadanos.

En nuestro caso, es intolerable que tanto las presidenciales como las de congreso y seguramente de gobernaciones y alcaldías, fueran permeadas por los dineros de la multinacional brasilera, en un festín que compromete a la clase política comprometida con el gobierno de la llamada Unidad Nacional.

A tal punto ha llegado la dimensión de la catástrofe ética y moral, que viene haciendo carrera la expresión popular de que mientras nos embobaron con el cuento de la paz, cual piratas insaciables se dedicaron a saquear los dineros públicos que ya dejaron de ser sagrados, pues nadie los defiende, ni siquiera nuestra alta jerarquía eclesiástica que viene pasando de agache frente a esta hecatombe moral.

La conocida frase “ cuando la sal se corrompe” se esta haciendo viral como dicen ahora, al desvelarse la podredumbre infestada en las altas cortes de la justicia, donde campea la impunidad para los delincuentes de “cuello blanco” pero se aplica con rigor “a los de ruana”; logrando que el sistema carcelario constituya otro de los factores de odiosa discriminación social, pues los pocos sindicados o condenados de la “dirigencia nacional” se instalan en cómodas celdas con odiosos privilegios, mientras que a los otros se les hacina en condiciones infrahumanas violando en forma sistemática la dignidad humana. 

En éste contexto muchos ciudadanos ya se resignan a pensar que el desplome de la justicia y la campante impunidad es uno de los sapos que el Presidente Santos nos invitaba a tragarnos; pues era la cuota inicial de la Justicia Especial de Paz que habría de implementarse para facilitar el desarme de las Farc, elevándola además a categoría supraconstitucional; única condición para que los delitos y crímenes de lesa humanidad no sean juzgados por la Corte Penal Internacional y para que sus beneficiarios, la cúpula de tal organización criminal, ingresaran a la institucionalidad y desde allí, hicieran política con gabelas y amplia financiación estatal, cerca de 240 mil millones de pesos para los próximos 12 años.

Siempre se ha dicho que el meridiano de la paz pasa por la justicia.  Su Santidad, ya canonizado JUAN PABLO SEGUNDO lo advirtió                                                 “ No hay verdadera paz sino viene acompañada de equidad, verdad, justicia y solidaridad” “ No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón”.

Con todo lo que esta ocurriendo y lo que se ve venir, estamos tocando fondo y el único que lo puede evitar, es sin duda alguna regresando a Jesucristo. Por tal razón debemos esperar confiados en que la visita del Papa Francisco nos traiga el aliento y la esperanza suficientes, para recuperar los valores éticos y morales que habrán de salvarnos del abismo al que parece nos conducen, esta aberrante corrupción y la impunidad para los delitos atroces.      


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