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Opinión/ Creado el: 2018-06-20 02:20 - Última actualización: 2018-06-20 02:20

¿Sin esperanzas?

Escrito por: Jesús Andrés Vargas
 | junio 20 de 2018

Por: Jesús Andrés Vargas Gutiérrez

“El mundo entero esperaba un milagro en Colombia, y se quedó esperando”, dentro de las muchas frases que dijera el hoy ex candidato Gustavo Petro, rescato esta, porque sin ser la mas incendiaria de las usadas por él, en gran medida resume lo que en su mente nunca dejó de retumbar: Creer casi a manera de dogma, ser la única salida decente en nuestro país.

Lejos quedó el Petro lleno de amor y comprensión con el que quiso llegar a los hogares colombianos para retomar su viejo ser, arrogante, narcisista y megalómano. Esos aires de superioridad e intelectualidad que atiborró con rimbombantes nombres de sociólogos, filósofos e intelectuales extranjeros, a los cuales hubiera sumado los de Nietzsche, Saramago y compañía de haber estado vivos. Como casi de Seguro nombres como los de Churchill, Regan y Thatcher, políticos prominentes, hubieran cerrado filas en favor de su contraparte.

Los espíritus libres y la Colombia profunda, sinónimos que de manera indistinta usó hacia sus seguidores, hacía creer verdaderamente que solo quien estuviera de su lado merecía tal calificativo. De repente los que no lo seguíamos nos convertimos en una especie de seres sin criterio propio, sumergidos en el más profundo oscurantismo, replegados a la ignorancia y a la penuria de quien no conoce la verdad.

Pero la verdad es que el pasado no discute con nada ni con nadie, y a pesar de que la leyenda del M-19 como organización épica y legendaria, a medida que pasan los años se refuerza gracias al revisionismo histórico de algunas organizaciones, que inoculan este ideario en las mentes de los más jóvenes de nuestro país, otros sólo queremos que no haya más apología a un pasado que de glorioso no tiene nada.

Porque si hay algo claro en este país, es que quien se haya levantado en armas en contra del Estado colombiano, o incluso quienes, en contra de los valores de nuestra Nación, hubieran usado las armas de la República para atentar contra la ciudadanía, lo único que merece es yacer en el olvido.

No debe haber cabida en una futura Colombia a nombres como FARC, ELN, AUC O M-19. Esos acrónimos deben quedar en los libros de una historia que jamás debe repetirse, ese es el llamado.

Si queremos un país distinto, no confiemos en el discurso que inflama corazones y genera falsas expectativas, ahí está el detalle.

Recobre la esperanza que por un resultado adverso y por un instante perdió, y fortalézcala cuando piense en sus proyectos, en sus metas por alcanzar, soportado en su familia y en sus creencias.

En efecto, en Colombia jamás ha gobernado la izquierda, pero puede llegar a darse, como en cualquier país con una democracia fuerte, en dónde las transiciones de izquierda a derecho o viceversa se dan con naturalidad, sólo no por ahora, no mientras siga rondando en el imaginario de muchos que, la venganza y el odio de clases son la fórmula para llegar allá, acabando con todo a su paso , con banderas que sólo abren heridas y generan divisiones.


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