¿Seguiremos por el mismo camino?
Por: Jaime Salazar Díaz
En la magistral columna con que Luis Alfredo Pinto describió a la República Argentina y su situación socio-económica, el sábado pasado en El Tiempo, se advierten algunos pareceres con nuestra querida Colombia actual: ¡ojo! Podría haber más similitudes que diferencias……! Y esto, a pesar del tremendo esfuerzo que Iván Duque está haciendo para sacar adelante este país, evitar su derrumbe y que se lo coma el zorro….hoy cubano -antes soviético- que ya se engulló a Venezuela y a Nicaragua y que tanto anhelan las izquierdas delirantes y los cretinos que le sirven en bandeja los bocados de sus negras intenciones. Argentina, con su bandera azul y blanca, ese admirable país desde nos llegaban los bellos cuentos y los textos del colegio de nuestro primeros años, tres veces más extenso que Colombia, con inmensas riquezas naturales en el suelo y en el subsuelo, una población educada -la primera del mundo que erradicó el analfabetismo hace más de 100 años- su capital Buenos Aires, inauguró la primera línea del metro ¡en 1.913!, hoy está colapsada!...sin esperanza a la vista. Ha ensayado todos los gobiernos posibles, pero “sigue en el fango de los discursos políticos, la polarización y LA CORRUPCION” (mayúsculas mías) al decir de una inteligente señora, conocida del escritor Pinto, hoy en un elegante sanatorio con estado de intoxicación alcohólica irreversible. Con una población sensiblemente igual a la nuestra, pero con un sistema educativo superior en su cubrimiento, se hablan habitualmente, en numerosas colonias de inmigrantes, casi todos los idiomas europeos, asiáticos y orientales. Amén de los varios autóctonos ancestrales. Aprenderemos los colombianos, cómo encontrar el mejor camino que nos aleje de la pesadilla argentina? HAY QUE ERRADICAR LA CORRUPCIÓN. Esto es indispensable. Ninguna plata alcanza. Ningún Ministerio de Hacienda da abasto para llenar, primero los bolsillos de los “políticos” y los contratistas corruptos y luego cumplir las enormes necesidades del país en materia de salud, educación, protección, vivienda, movilidad, etc. En segundo lugar, HAY QUE ELIMINAR LA COCAINA. Hasta la última planta. No hay país que sobreviva, que respire, que progrese con la rabiosa delincuencia que se genera detrás del ciego y único afán de los poderosos narcotraficantes detrás de sus utilidades. Hay, desde luego, muchísimos problemas además por resolver. Pero comencemos por estos dos que son la madre de todos los demás. Las bandas, las disidencias. Los delincuentes de las 3 letras (ELN y EPL) desaparecen o se ponen a dialogar si se les acaba la plata de la droga. Colombia es un país en su gran mayoría de gente honesta y trabajadora. Nunca en su historia le llegaron ríos de leche y miel en forma de lotería (petróleo por ejemplo) que les permitiera dormir y descansar a sus anchas. El oro abundante que teníamos se lo llevaron los Conquistadores en desfiles de carabelas barrigonas bien custodiados. Algunas se las raparon los piratas sajones, que hoy nos lo prestan con “cómodos” intereses. Por esa razón no hay más remedio que ganarse el pan con el sudor de la frente. Y con fértil imaginación. Ánimo Presidente.
