¿Santos con quién?
A estas alturas se desconoce hacia cual candidato presidencial se inclinará el Presidente Santos (si a Vargas Lleras o a Humberto De La Calle); a pesar de su gran desaprobación por parte de los colombianos (71%), es indudable el gran poder en el manejo de las otras ramas del poder público (el legislativo y el judicial).
La rama ejecutiva se inclina en grado sumo a favorecer los intereses económicos de sus aliados y a complacer las exageradas concesiones a las F.A.R.C, desconociendo por completo la búsqueda del interés común.
La situación general del país no puede ser más desastrosa, en especial en cuanto a la catástrofe de la economía que ya no puede tapar más el Ministro de Hacienda. La deuda pública crece todos los días, la inversión está reducida a la más mínima expresión, el PIB de capa caída y la gran carga tributaria ha herido de muerte a la industria, al comercio y a los ciudadanos.
De otro lado, el narcotráfico sigue siendo el combustible de los grupos al margen de la ley, a pesar del excesivo e infundado optimismo del novato ministro de defensa. Hace algunos meses dije en esta columna que al paso de la erradicación manual tardaríamos 500 años en la eliminación de este flagelo.
Seguimos esperando el resultado de las investigaciones sobre el financiamiento de la firma OBREDECHT a las dos campañas del Presidente Santos, las cuales se pretenden tapar con el escándalo de los expresidentes de la sala penal de la Corte Suprema de Justicia y hasta con la publicitada visita del Papa Francisco. Ya le habrán contado al Santo Padre que su nombre fue utilizado indecorosamente para la campaña por el SI en el plebiscito, cuyo resultado fue desconocido olímpicamente por el Presidente Santos y por el negociador Humberto De La Calle?
El Centro Democrático y la gran alianza con los sectores victoriosos en el NO al acuerdo de Timochenko y Santos, es la única alternativa viable para cambiarle el rumbo desastroso al país. Las múltiples opciones populistas que se ofrecen hoy al pueblo colombiano no son más que un nuevo engaño. A esos sectores les da vergüenza avalar sus candidatos por sus respectivos partidos. Se quedarán con las firmas y no con la presidencia.
ADENDUM- Seguimos a la espera del fallo absolutorio del exgobernador de Antioquia Luis Alfredo Ramos, sobre quien no tenemos la más mínima duda de sus actos trasparentes y pulcros, durante toda una trayectoria pública y privada sin tacha alguna.
